Cultura

Reina del Aire para siempre

La bailarina rusa Maya Plisétskaya desafió los límites del arte del ballet clásico y encarnó su verdadera esencia

Maya Plisétskaya
Maya Plisétskaya |

Redacción Central |

«No hay que bailar con la música, hay que bailar la música», aseguraba Maya Plisétskaya, la gran bailarina de ballet clásico que hechizó al mundo a pesar de rechazar las convenciones academicistas en ese arte, lo cual hizo de ella todo un mito de la escena.

Como afirmara su agente y mejor amigo, Ricardo Cue, la artista, quien murió el pasado día dos, no era no solo el cisne sino el “mejor” que se deslizó por un escenario.

Precisamente la Reina del Aire, como fue inmortalizada, tuvo uno de sus primeros éxitos con la representación en 1947 de “El lago de los cisnes”. Odette el cisne blanco u Odille el negro interpretó Plisétskaya, con una técnica impecable, que no admite ni tendrá comparación alguna.

Maya Plisétskaya

Maya Plisétskaya

La verdadera diva del ballet del siglo XX entregó alma, corazón y vida en cada uno de sus personajes. Cada representación se superó una a la otra, ya sea la Zarina enloquecida de “La fuente de Bajchisarai”, la perversa Kitri de “Don Quijote”, “Carmen” o “Ana Karenina”.

“Asimiló una gran tradición, la digirió y la recicló, alcanzando la libertad. Independientemente de lo que baile, siento en ella una fuerza vital enorme, la sensualidad, pero sobre todo, la modernidad», aseguró el coreógrafo Maurice Béjart.

Fiel a su única religión, el ballet, se impuso ante la crítica implacable, que la llegó hasta acusar de haber traicionado la danza clásica. Pero con sus interpretaciones plagadas de desafíos y de sensualidad inimaginables logró vencer lo imposible.

Maya Plisétskaya

Maya Plisétskaya

Durante su trayectoria artística, la maestra de maestros, recibió una veintena de premios, entre ellos la Medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes (1991) y el Premio Príncipe de Asturias (2005) de España.

La hermosa Maya Plisétskaya, de grandes ojos y largas piernas, sin dudas nació para bailar. La «prima donna» del ballet fue testigo y contribuyó a la evolución y de los más importantes cambios coreográficos e interpretativos de la danza.

«La estrella de Maya Mijailovna Plisétskaya, que se convirtió en la encarnación de la verdadera esencia del arte del ballet para generaciones de espectadores de todo el mundo, con su refinada belleza y su majestuosidad, brillará ahora desde el cielo», aseguró el teatro Mariinsky de San Petersburgo.

Maya Plisétskaya

Maya Plisétskaya

también te puede interesar