Cultura

Arte sacro finlandés cobra nueva vida en manos nicaragüenses

El restaurador jinotegano Sergio Rodas ha recobrado importantes obras religiosas en este país nórdico

Sergio Rodas
Sergio Rodas restaura arte sacro finlandés |

Redacción Central |

Desde hace varios años el jinotegano Sergio Rodas, quien es pintor y restaurador, enfoca su quehacer artístico en dar nueva vida a obras religiosas antiguas en Finlandia.

Algunas de las restauraciones que ha llevado a cabo con éxito son las de Nuestra Señora de Lourdes, el Cristo del Santo Sepulcro, el Nacimiento de Jesús y de otras imágenes de la Catedral de San Enrique, sede del Obispado católico de Helsinki.

Rodas, quien reside en el país nórdico desde el año 2000 y no deja de sentirse orgulloso de ser nicaragüense, cursó estudios con el maestro de las artes plásticas Arnoldo Guillén, y en la Escuela Nacional Rodrigo Peñalba. Ha enriquecido su conocimiento con cursos en las especialidades de restauración y pintura decorativa en Finlandia.

Como parte de su carrera como pintor profesional participó en diferentes exhibiciones tanto colectivas como individuales.

En reunión con el compañero Ricardo Alvarado, embajador de Nicaragua en Finlandia, Rodas explicó sobre la restauración recientemente de la escultura del Cristo Yacente, imagen que se mostró a los fieles en las pasada Semana Mayor.

El proceso de renovación de esta imagen fue singular ya que es una pieza tallada en madera a principios del siglo pasado.

Posteriormente fue visitada por cientos de fieles católicos de diferentes nacionalidades en la capilla del Santísimo Sacramento de la iglesia.

En el jardín de la misma iglesia, que se localiza en el céntrico barrio de Kaivopuisto, se encuentra la imagen de Nuestra Señora de Lourdes, restaurada también por el artista nicaragüense entre 2012 y 2013.

La estatua tiene aproximadamente dos metros de altura, por lo que muchos indican que puede ser de las más grandes que se pueden encontrar en Finlandia.

Debido a la calidad del trabajo de Rodas de la imagen de Nuestra Señora de Lourdes, obra original del escultor francés Eugène Lapayre (1846-1926), la prensa especializada finlandesa emitió elogiosos criterios.

Tras una solemne ceremonia en abril de 2013, la escultura quedó emplazada en una urna de cristal, en el centro del jardín, donde permanece todavía.

Continuamente recibe la visita de feligreses y transeúntes, quienes con este gesto renuevan su fe y al mismo tiempo pueden apreciar su valor artístico, dado los toques sutiles y el trabajo pormenorizado con los colores y la textura.

Muchos pobladores aseguran que la imagen trae paz al barrio, en el que están ubicadas numerosas embajadas extranjeras.

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