Cultura

¿Sabés cómo Alejandro Magno venció el reto de Gordio?

Como el nudo hecho por el labriego era difícil de desatar, utilizó su ingenio y lo deshizo sin vacilación

Alejandro Magno
Alejandro Magno |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días hay hechos y actuaciones que encierran alguna lección, enseñanza o consejo que sirven como respuesta cuando la situación se repite y que el hombre ha incorporado a  sus expresiones cotidianas.

Una de esas expresiones se basa en una antigua leyenda protagonizada por un sujeto llamado Gordio  que era un labrador de Frigia (país de Asia antigua), actual Anatolia, en Turquía cuya única riqueza era una carreta tirada por bueyes.

Cierto día, cuando los nobles frigios le consultaron al oráculo a quién debían designar como rey, la respuesta augural fue que escogieran al primer hombre que viesen subido a un carro.

El hombre predestinado resultó ser el labriego Gordio, el que luego de ser proclamado rey, fundó la ciudad a la que dio su propio nombre y como agradecimiento, ofreció su carro y sus armas de trabajo a  Zeus.

Para mantener su ofrenda fijada al templo de la deidad, el labriego ató a su carro la lanza y el yugo con un poderoso nudo,  cuyos cabos se escondían en su interior y era tan resistente y complicado que nadie lo podía desatar.

Pero cuando Alejandro Magno se apoderó de Frigia, debió enfrentar el reto de desatar el nudo gordiano, que había resultado imposible hasta ese momento y sin vacilación blandió su espada y lo cortó de un tajo.

En ese hecho tiene su origen la expresión del nudo gordiano, con la que se suelen referir muchas personas a las situaciones de gran dificultad, que aparentemente no tienen  una solución.

De ese modo la frase “cortar el nudo gordiano” significa que hay que resolver el problema existente de manera tajante y sin contemplaciones.

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