Cultura

Decoración navideña, una tradición de siglos (II)

San Francisco de Asís fue el primero en instalar un nacimiento, en una Nochebuena de 1223

Navidad
Los nacimientos o belenes son un símbolo característico de la Navidad |

Vicky Rosales |

Escoger los mejores elementos para acicalar el entorno en época navideña es una de las principales atracciones para las familias.

Motivos modernos y tradicionales se entremezclan en un ambiente donde sobre todas las cosas prima alegría y colorido, y en el que nunca faltan decoraciones alusivas a la llegada del Mesías.

Tal es el caso de la instalación de nacimientos o belenes, símbolo característico de la Navidad.

Nacimientos, que reine la paz y tranquilidad

Templos, avenidas y casas acogen en diciembre instalaciones de distinto tamaño y material que nos hacen partícipes del nacimiento del Niño Dios, acunado en los brazos de María Virgen.

La primera representación simbólica de ese acontecimiento tuvo lugar en la ermita de Greccio, Italia, en una fría Nochebuena de 1223. Allí San Francisco de Asís, con la ayuda de algunos discípulos, levantó una casita de paja, con heno, un portal y el pesebre, pero sin el Niño.

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Los nacimientos se elaboran de diversos materiales, desde barro hasta paja de maíz

El diácono fundador de la Orden Franciscana escribió a su amigo Messer Giovanni Vellita, fraile del Convento de Monte Colombo:

“Deseo festejar contigo la fiesta de Nochebuena de una manera insólita. En la cueva que hay en el monte, cerca de este convento, coloca un pesebre lleno de heno y pon también allí un asno y un buey, como estaban en Belén, porque quiero festejar con toda solemnidad la venida del Hijo de Dios a la tierra y ver, con mis propios ojos, qué pobre y miserable quiso ser por amor a nosotros.”

Se cuenta que utilizó el pesebre como altar y desde allí cantó el Evangelio y predicó sobre la llegada de Cristo, y hubo hasta quienes vieron en aquel establo improvisado la presencia de la Virgen y de José, el Niño Dios y ángeles revoloteando.

Desde entonces la instalación de belenes para celebrar la Natividad se extendió a diversas regiones de Europa –al principio como práctica eclesiástica–, y después a Asia y otras partes del mundo.

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La primera tarjeta de navidad se creó para las fiestas decembrinas de 1843

Finalmente, la práctica adquirió valor artístico con la confección de las figuritas, aunque sin perder su significado original.

Hasta nuestras tierras llegó con la conquista española. Fueron precisamente los seguidores de San Francisco, los frailes franciscanos, quienes expandieron la costumbre entre nuestros ancestros indígenas como una forma de evangelización.

Actualmente instalar nacimientos es una de las costumbres populares de mayor arraigo en la celebración navideña, en la que se reúnen a su vez ingenio, tradición y elementos culturales distintivos de cada lugar.

La madera es el material que más se utiliza para construirlos, pero otros como el yeso, la piedra, hojas de maíz, paja y papel también han servido para modelar este hermoso símbolo.

Tarjetas navideñas, una original felicitación

Mostrar de forma original sus sentimientos y sin tener que redactar uno a uno mensajes para sus amigos, fue el resorte que movió a Sir Henry Cole a idear las tarjetas navideñas.

Inmiscuido en el mundo empresarial, el caballero inglés buscaba algo cómodo y masivo para llegar a todos sus contactos de negocios, amigos y familiares en las fiestas decembrinas de 1843. Se le ocurrió encargar a su amigo John Calcott Horsley, ilustrador de la Royal Academy, que diseñara una postal en la que pudiera escribir sus deseos y poner la firma.

“A very Merry Christmas and a Happy New Year to you” (Una muy agradable Navidad y un feliz Año Nuevo para usted) fue el mensaje que llevó la primera tarjeta comercial, en la que aparecía una familia alrededor de una mesa y brindando.

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Actualmente encontramos postales de Navidad de diferentes estilos, formas y colores

Sir Cole imprimió un millar de copias litografiadas y coloreadas a mano. Muchas de ellas fueron vendidas por el precio de un chelín cada una.

Este hecho marcó el inicio de una gigantesca industria que cuatro décadas después convirtió en moda las tarjetas. En 1880 la producción de las pequeñas postales llegó a sumar 11 millones y medio.

No obstante, vale argüir que mucho antes de Cole en Europa ya se usaba enviar felicitaciones por escrito durante las fiestas navideñas. La práctica se hizo popular en las escuelas, desde donde los estudiantes enviaban a sus familias mensajes alusivos a la temporada.

La costumbre llega hasta nuestros días, aunque las nuevas tecnologías y el uso de la mensajería instantánea han dado paso a otros formatos de salutaciones.

Actualmente podemos encontrar postales de Navidad de diferentes estilos, formas y colores, pero todas con igual significado que en sus orígenes: desear lo mejor a conocidos y seres amados.

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