Cultura

Adiós al eterno amante de las tardes camperas

El compositor y cantautor José Antonio Morales Lazo murió en su casa natal, en Granada, a la edad de 91 años

José Antonio Morales Lazo
José Antonio Morales Lazo |

Redacción Central |

José Antonio Morales Lazo, uno de los indiscutibles compositores y cantautores de la música regional nicaragüense, murió este jueves en su casa natal, en Granada, a la edad de 91 años.

Un comunicado de la Asociación de Artistas de Nicaragua confirmó que el creador de «Balada Campestre» se encontraba muy delicado de salud.

El compositor de otros temas clásicos como “Caprichos de la Naturaleza”, “Buenas Noches Señora Mía” y “No sé Porque” se consagró como  cantor y poeta sin tener ninguna formación musical.

Como no tocaba ningún instrumento, realizaba sus composiciones silbando y tarareando. En todos sus temas reflejó su amor por la naturaleza, y en especial los bellos atardeceres rurales de nuestro país.

Sus más de 30 composiciones no solo fueron interpretadas por artistas nicaragüenses sino también por grandes orquestas de Estados Unidos y otros países.

En 2007, Morales Lazo fue declarado hijo dilecto de Granada tras recibir varios homenajes por artistas locales y nacionales.

A continuación les proponemos la letra de una de sus más reconocidos piezas musicales: Balada Campestre, creada en 1956.

En sus inicios fue conocida solo como instrumental pero tres años después su autor le creó la letra.

Balada Campestre

“Hay en las tardes camperas,

después que el sol quemó los llanos y las praderas

y a lo lejos se escuchan los balidos salvajes de los becerros que llegan.

Allá por las tardes, de las aves

se oye el trinar lindo universo de gorjeos al cantar…

Mariposas equivocadas que van de flor en flor

llevan sus miradas vagas y no se fijan en mi amor.

En el patio rodean caminitos de hormigas

y en el campo el trigo levanta su estiva.

En la choza, de palo a palo,

cuelgo el humilde bramante de una hamaca,

donde duerme y reposa una inocente chamaca.

Los mugidos de las vacas se despliegan en el corral

y el viento juguetea y saca la hoja seca del zarzal.

Detrás de las lomas lejanas la tarde campestre murió

 y se viene el susurro del sonido de campanas en oración

 que le dan gracias a Dios, con amor y paz”.

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