Cultura

Florecen en Rusia nuevos tipos de cafés

Un nuevo espacio que combina eventos culturales y precios muy económicos, llamados "anticafés" en ruso

Redacción Central |

Un nuevo espacio que combina eventos culturales y precios muy económicos, llamados «anticafés» en ruso

A una velocidad acelerada florecen en Rusia un nuevo tipo de cafés, un espacio que combina eventos culturales y precios muy económicos, llamados «anticafés» en ruso, donde los asistentes disfrutan de un ambiente amistoso e informal y muchos jóvenes artistas utilizan para presentar sus proyectos.

En esos espacios abiertos cada uno paga un precio módico por cada hora de estancia, en ellos los asistentes pueden disfrutar de té, café y galletas a voluntad. En esos locales se prohíbe el alcohol y el tabaco, pero dispone de una cocina para que los clientes puedan prepararse los alimentos que han traído. Un café donde uno puede trabajar, charlar o ver una película.

Culturalmente, los anticafés ofrecen una enorme variedad de eventos culturales y científicos. Algunos propietarios pagan a personas por ofrecer un taller o una conferencia y cobran un importe adicional al público. Ese espacio cultural ha demostrado que muchísimas personas con conocimientos –desde cómo resolver el cubo de Rubik en 8 segundos hasta sofisticadas nociones filosóficas– están dispuestas a compartirlos de manera gratuita.

La idea del anticafé fue creada por el escritor ruso Iván Mitin en 2010. Y en tres años en Moscú y San Petersburgo se abrieron decenas de locales de este tipo. Hoy en día, algunos anticafés se especializan en el estudio de idiomas extranjeros, organizando tertulias en inglés, francés o incluso japonés, otros se enfocan en crear un espacio de máxima libertad u optan por los conciertos musicales, también se exhiben películas.

Aunque aún no hay cifras sobre los usuarios de estos espacios culturales, se observa que la gran mayoría de los que eligen este pasatiempo son jóvenes universitarios quienes lentamente se convierten en clientes permanentes.

La explosión de los anticafés parece no agotarse en Rusia, por el contrario, las ideas creativas siguen surgiendo y se estima que casi cada semana en alguna ciudad rusa se abre un nuevo local de este tipo. Además, el concepto de «paga por el tiempo que estés» ya se ha extendido a los países vecinos, como Ucrania y Bielorrusia.

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