Cultura

Difuntos a la moda

Ya se sabe que la moda no tiene límites para la imaginación, pero pocos podíamos adivinar que una diseñadora australiana dedicara sus creaciones a personas fallecidas

Modas para el entierro
La moda y los rituales son parte integral de la vida. La artista australiana Pia Interlandia diseña ropa para vestir muertos, prendas que le presenten el cuerpo a la tierra, sin obstáculos. | BBC Mundo

Redacción Central |

Ya se sabe que la moda no tiene límites para la imaginación, pero pocos podíamos adivinar que una diseñadora australiana dedicara sus creaciones a personas fallecidas

Pia Interlandi, una diseñadora australiana, dedica sus prendas para vestir a difuntos. Y sí, he leído usted bien: se trata de moda para personas muertas.

En sus diseños están entretejidas memorias de la pérdida de familiares y de desconocidos, así como conocimientos adquiridos a través de experimentos científicos.

Su trabajo, que incorpora ideas de la muerte, los rituales y la transformación, es resultado de profunda reflexión sobre la vida y nuestro paso por ella.

«Mi ropa es para personas que estén pensando en el final de la vida y en lo que valoran», explicó Interlandi a medios internacionales.

«Para mí, hay que tener en cuenta dos aspectos: el primero es los que están vivos. Ellos necesitan sentir que la persona está protegida, que es amada, que está cubierta, que no está desnuda».

Nuestra ropa, señala Interlandi, es una segunda piel con la que nos presentamos ante el mundo. Y con los muertos pasa lo mismo.

Quienes se decantan por los diseños de esta artista australiana lo hacen, por supuesto, aún en vida.

«Una persona que escoge una prenda creada específicamente para su entierro está efectivamente reconociendo el final de la vida como un evento, un momento tan importante y sagrado como el nacimiento», valora.

Y para ese momento, lo que escogen sus clientes es retornar a la tierra, aceptando la inevitabilidad biológica.

«Mis prendas están diseñadas para deshacerse y promover la descomposición en vez de la preservación, así que de alguna manera le presentan el cuerpo a la tierra. El cuerpo está lleno de nutrientes, de agua, de proteína… los microorganismos no tendrán, por ejemplo, que abrirse camino comiendo poliéster. Las fibras están diseñadas para esa situación».

Para establecer cuáles eran los tejidos idóneos, Interlandi recurrió a la ciencia: usa cáñamo, el filamento textil de la planta de marihuana, y seda.

También en sus experimentos usó poliéster, — para ver si se descomponía de alguna manera, —pero comprobó que no.

Pero lo que realmente preocupa a la diseñadora es conocer la proximidad de un futuro modelo: «Tengo una amiga muy cercana en Nueva York cuyo testamento indica que quiere que sea yo quien la vista para su funeral. Para mí, será un privilegio, pero ¡yo no quiero que se muera!»

«Ese es un problema con mi línea de trabajo, que no quiero que quienes quieren ser mis clientes lleguen a serlo», confiesa.

(Redacción Central La Voz del Sandinismo-Agencias)

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