Cultura

Agustí Villaronga, Premio Nacional de Cinematografía española 2011

La crítica le identifica como "un cineasta extraño" pues ha incursionado en géneros ajenos a la corriente principal de la filmografía española. Este premio reconoce sobre todo a "Pan negro", su ‘última creación

Agustí Villaronga
El Instituto del Cine del Ministerio de Cultura ha anunciado que el Premio Nacional de Cinematografía de 2011 recae en el director mallorquín Agustí Villaronga. | Internet

Redacción Central |

La crítica le identifica como «un cineasta extraño» pues ha incursionado en géneros ajenos a la corriente principal de la filmografía española. Este premio reconoce sobre todo a «Pan negro», su ‘última creación

El Instituto del Cine del Ministerio de Cultura ha anunciado que el Premio Nacional de Cinematografía de 2011 recae en el director mallorquín Agustí Villaronga.

El galardón reconoce el trabajo de un profesional del llamado séptimo arte durante el último curso y, en segundo término, el conjunto de su carrera; llega como es el colofón a un curso en el que Villaronga ha sido el gran protagonista de la filmografía española. Y eso, con una película rodada en catalán y que no contaba como una de las grandes producciones del año. Su éxito ha ido creciendo boca a boca desde su estreno en el Festival de San Sebastián, en septiembre de 2010. Las buenas críticas cogieron por sorpresa a casi todos, desprevenidos de una película que no aparecía entre las favoritas a priori.

«Pan negro» es el último empeño en recrear la Guerra Civil y, por extensión, la posguerra. Sobre la novela de Emili Teixidor, el director confecciona una historia de fantasmas y fantasías infantiles. Villaronga le dio la vuelta a los convencionalismos de la Guerra Civil, ya no una trama de buenos y malos, sino un relato de iniciación en la mezquindad y la crueldad humana, ya sea republicana o franquista.

El filme solo se llevó de San Sebastián el premio a la mejor actriz (Nora Navas); pero, a partir de ahí, lo ha conseguido todo: 14 premios Gaudí, nueve premios Goya y, ahora, el Premio Nacional de Cine, cuyo jurado, hasta hoy, obedecía a una ley no escrita que advertía que el triunfador de los Goya no era nunca el elegido.

Todos estos galardones también significan la consagración de Agustí Villaronga, un cineasta extraño para la industria española, autor de géneros ajenos a la corriente principal de nuestro cine y responsable de películas que provocaban entusiasmo en unos y desdén en otros: «El niño de la luna», «Tras el cristal», «El mar».

Minutos después de conocer el fallo, el representante de Villaronga expresó la «emoción» del cineasta mallorquín.

(Redacción Central La voz del Sandinismo-Agencias)

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