Cultura

Presentan libro sobre la Revolución Sandinista

La Feria del Libro en La Habana fue testigo de la presentación del libro Las mascotas de la guerra, sobre niños que defendieron a Nicaragua antes y después del triunfo contra Somoza

Redacción Central |

La Feria del Libro en La Habana fue testigo de la presentación del libro Las mascotas de la guerra, sobre niños que defendieron a Nicaragua antes y después del triunfo contra Somoza

Un texto sobre los niños de 11, 12 y 13 años que participaron en las guerras en Nicaragua —primero contra la tiranía de los Somoza y después en defensa de la Revolución Sandinista— se presentó este sábado en la Feria Internacional del Libro de La Habana, firmado por el periodista de Juventud Rebelde Hedelberto López Blanch.

Con el título Las mascotas de la guerra, contiene el lenguaje típico de los nicaragüenses, 150 páginas, numerosas fotos y emocionantes anécdotas e historias de muchachos combatientes cuyos fusiles eran más grandes que ellos.

El prólogo del apasionante testimonio es de Jorge Martí, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Esas mascotas —verdaderos personajes no obstante su infancia— fueron audaces en el combate, como por ejemplo Javier Luna Rosales, conocido por «Polvorín»; Francisco Rivera —»El Zorro» o «Rubén»— quien llegó a ser comandante del Ejército Popular Sandinista.

Esos niños sandinistas eran en lo fundamental de las regiones de Bocay, Raytí, Punta Gorda, Wiwilí, Zelaya, de los departamentos de Matagalpa, Estelí y otros.

Entrevisté incluso —dice Hedelberto— a niños de las bandas contrarrevolucionarias, que posteriormente se sumaron al Ejército Popular Sandinista.

Esos muchachos, con nueve o diez años, llegaban a las unidades militares revolucionarias en busca de algo que comer, los dejaban un tiempo como ayudantes de cocina y en otras tareas más propias de se edad, luego los enviaban a estudiar, pero se fugaban y retornaban a los Batallones de Lucha Irregular, conocidos simplemente por las letras iniciales de sus nombres genéricos: «BLI», refiere Hedelberto.

Al niño Luis Manuel Mejías, de Teotecacinte, cerca de la frontera con Honduras, la contrarrevolución pretendió capturarlo, pero se le fue entre las manos hacia Río Blanco y se unió audazmente a las filas revolucionarias.

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