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El comandante Tomás Borge rinde homenaje al General de Hombres Libres con su poesía

Redacción Central |

El comandante Tomás Borge rinde homenaje al General de Hombres Libres con su poesía

El general era león
traficado y enorme. Parecía montaña
de lumbre, de luna llena
de héroe  diciéndolo  al oído
y todos oyeron

Se ponía  un  pie  en la cabeza
– contaba, su amigo, mi padre –
y hasta  los dos.

Por eso fue fehaciente y venado
el  ojo contagioso
para mirar lejos lejos
con el corazón amarrado
a las chispas de un  sombrero
despejado del desden.

Con los ojos listos para mirar  azul
desde  sus ojos grises
con los  que vio a Blanca
doblada  de  lágrimas
por  una ola que parecía beso

No tenía miedo a la paz nos decía Carlos
me  refiero  a Carlos Fonseca
el  de la alondra que comía banderas
ni a la muerte, ni a la curva del camino
una emboscada era cosa de niños
dos o tres, después las hacia Fidel y el Che
mientras dormían los ruiseñores.

No se  comía las uñas
no  le  salían  callos
solo en el dedo índice,
las botas en las tierras húmedas
de varias leguas a la redonda
parecían caminar de puntillas
trinar y rugir y muchas cosas
cantar si Adelita se fuera con otro
y los invasores son hijos de puta
para hacerles el corte de chaleco
cuando los venados miraban a los
pájaros saltar a la suavidad
y hasta hacer  muñecos  de zacate
para engañar a los  aviones
pero no mentía
era leal como niño recién nacido
y se puso serio,  encabronado
y Bolívar a la hora de la muerte.

Lo enterraron en una gran mañana
mientras los relojes marcaban todas las horas
y nosotros caminábamos sacudiendo el sueño de los ojos.

Abril 2009 Tomas Borge

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