Cultura

Recopilan los cuentos de Juan Bosch para las nuevas generaciones de lectores

El ex presidente y escritor dominicano Juan Bosch expresó alguna vez que nadie se muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria y su compatriota José Carvajal intenta mantener viva su obra entre las nuevas generaciones de lectores

Busto de Juan Bosch
Busto del ex presidente y escritor dominicano Juan Bosch en la Biblioteca Carnegie en San Juan (Puerto Rico). | EFE

Redacción Central |

El ex presidente y escritor dominicano Juan Bosch expresó alguna vez que nadie se muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria y su compatriota José Carvajal intenta mantener viva su obra entre las nuevas generaciones de lectores

Un objetivo que espera lograr con «Cuentos fantásticos de Juan Bosch», una recopilación de siete relatos del político dominicano publicada por la Fundación Juan Bosch.

«Este libro lo concebí, además, con la idea de llevarlo al lector extranjero que ha tardado un poco en reconocer que en República Dominicana hay un cuentista como Bosch», dijo a Efe Carvajal, director de la agencia internacional de noticias literarias Librusa.

La compilación, que ya circula en Miami, contiene los cuentos «La bella alma de don Damián», «Los últimos monstruos», «El difunto estaba vivo», «La mancha indeleble», «El socio», «Dos pesos de agua» y «Cuento de Navidad».

«No titulé el libro como los cuentos fantásticos de Bosch porque quise dejar abierta la posibilidad de que, en el futuro, se pudieran añadir otros», agregó el escritor y periodista dominicano.

A Carvajal se le ocurrió la idea de reunir en un solo libro estos cuentos hace quince años cuando leía en voz alta para él mismo dos de los relatos de Bosch, quien falleció en 2001 a los 92 años.

«Tal vez estos siete cuentos no son los mejores, pero sí los más fantásticos y eso es lo que me interesa mostrar a las nuevas generaciones», comentó.

El primer gobernante elegido democráticamente en República Dominicana tras la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961), publicó sus primeros cuentos en diarios y revistas entre 1925 y 1929 y su primer libro de ese género literario en 1933.

En ese periodo la narrativa latinoamericana contaba ya con escritores de la talla de Horacio Quiroga, Rómulo Gallegos, Arturo Uslar Pietri y Jorge Amado, entre otros autores reconocidos.

El escritor, quien gobernó su país entre 1962 y 1963, es considerado como el más importante cuentista dominicano y en sus relatos expone la situación social del campesinado de la nación caribeña.

«La mayoría de la temática de sus cuentos responde a una conciencia social comprometida más con la vida política y el hombre de campo de su país que con el oficio de escritor de ficciones y la literatura pura del continente», explica Carvajal en el prólogo.

Bosch, de padre español y madre puertorriqueña, escribió otras obras como «Cuba, la isla fascinante», «Cuentos escritos en el exilio», «Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplo» y «De Colón a Fidel Castro» y el ensayo sobre «Apuntes sobre el arte de escribir cuentos».

Logró consagrarse como un maestro de un género literario que casi no se lee en su país, según una encuesta sobre hábitos de lectura de la Fundación Global Democracia y Desarrollo citada por Carvajal, en la que la novela ocupó el primer lugar con un 33 por ciento de las preferencias de los lectores y el cuento sólo el uno por ciento.

La recopilación de Carvajal se presenta en momentos en que, según él, la narrativa breve dominicana padece de «mal de fondo», en contraste con la «buena salud que ha gozado desde hace muchos años, ese mismo género literario en América Latina».

Entre las posibles causas que han dejado a República Dominicana fuera de la geografía literaria latinoamericana, mencionó el hecho de que por ser una isla está lejos de la tierra firme de esa parte de América Latina donde existe una industria cultural que se cuela por las fronteras.

«Otra observación podría ser un conjunto de aspectos que irían desde la falta del ejercicio de la escritura como oficio hasta la ausencia de una industria editorial verdaderamente profesional que inspire confianza en los escritores y todo lo que implica la valoración de una obra literaria y económicamente», concluyó.

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