Ciencia y Tecnología

Se apagó la estrella de Stephen Hawking

El científico más popular del mundo murió a los 76 años, tras padecer de ELA desde 1963

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Stephen Hawking,el científico más popular del mundo murió a los 76 años |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Como si el destino quisiera hacerle un guiño a la historia, uno de los más grandes científicos del último medio siglo, el inglés Stephen Hawking, falleció este miércoles en la misma fecha que marca el natalicio del genial físico Albert Einstein (1879), y en el Día del número Pi.

Si tales las coincidencias fueron pocas bastaría apuntar que Hawking vino al mundo en la ciudad universitaria británica de Oxford el 8 de enero de 1942, justo 300 años después de la muerte de Galileo Galilei (1564-1642).

La figura del científico, deformada por las secuelas de la Esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que padeció desde los 21 años, y asociada a una silla de ruedas, lo convirtió en una de las personalidades más populares del planeta, aunque el resultado de sus descubrimientos no estuviera al alcance de muchos.

Una voz electrónica, producida mediante una computadora por el único músculo que era capaz de mover, se convirtió también en su otra carta de presentación.

Además era proverbial su gran sentido del humor que quedó tallado en frases como: “No tengo miedo a morir, pero tampoco tengo prisa” o “Nadie puede resistirse a la idea de un genio tullido”.

Las teorías sobre el origen del cosmos y los agujeros negros constituyen sus principales aportes al mundo de la ciencia contemporánea.

Durante décadas trató de aunar la teoría de la relatividad (de Einstein) con la física cuántica y de esta forma encontrar una “fórmula universal”, en sus palabras, “una gran teoría unificada” mediante la cual pudiera describirse todo lo que ocurre en el universo, desde el microcosmos hasta el macrocosmos.

Las constantes advertencias acerca de los peligros para la Tierra que representan los robots inteligentes, el calentamiento global, una guerra nuclear y los virus manipulados a través de la genética, centraron los últimos años de su vida.

Al mismo tiempo respaldaba la idea de que la humanidad buscara alternativas en el espacio por si en la Tierra acontecía una catástrofe.

Como estaba convencido de que tarde o temprano el hombre tendrá que mirar hacia las estrellas, concibió de conjunto con el millonario ruso Yuri Milner el envío de una diminuta nave espacial con destino al sistema solar Alpha Centauri (el más cercano al Sol), en un viaje previsto para 20 años.

Su libro Historia del tiempo (1988) fue un best seller que lo instaló en el cenit de la popularidad, y aunque nuca ganó el Premio Nobel de Física, toda una vida dedicada a desentrañar los misterios del universo lo hicieron mucho celebre que cualquier agraciado por la Academia Sueca.

Hijo de un matrimonio de profesores radicado en Oxford, la muerte se le apareció en Cambridge, de manera que su tránsito terrenal fue como una parábola afincada en los grandes centros británicos del saber.

Aunque él lo desdeñaba, era usual compararlo con Albert Einstein e Isaac Newton. De hecho en 1993 la serie Star Trek: La nueva generación puso a los tres genios a jugar póquer en una simulación realizada por el teninte comandante Data, un androide diseñado por el doctor Noonien Soong en el planeta Omicron Theta.
mem/piz

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