Ciencia y Tecnología

Historia de huracanes, verdadera calamidad

A propósito del fenómeno Irma que afectó el Caribe, algunos sitios nos recuerdan la historia de estos fenómenos meteorológicos.

Paso del Huracán Irma por el Caribe
Paso del Huracán Irma por el Caribe |

Oliverio Celaya |

Irma golpeó a los caribeños con su fuerza que es capaz de derribar todo lo que se encuentre a su paso. Sin embargo, esta es una historia de huracanes casi cotidiana para el trópico, con daños considerables y una cronología bastante asfixiante.

Los huracanes pueden arrasar con ciudades, remontar embarcaciones por encima de la costa y ponerlas en una calle, o destrozar edificios completos.

De ahí que los investigadores y meteorólogos se mantengan al tanto de estudiar estos fenómenos atmosféricos y registrar la historia de sus apariciones e impactos.

Los huracanes siempre estuvieron presentes en nuestras vidas, con incluso leyendas latinoamericanas al respecto, pues durante siglos se mencionaban al “Hurakán”, el dios maya de las tempestades y “Tifón” que resultó el dios griego que se enfrentó a Zeus.

Hay huracanes que producen más daños que otros y debido a la gran devastación que puede provocar se elaboran planes de defensa en su contra.

Para saber los daños que pueden causar los huracanes es conveniente conocer la escala de Saffir-Simpson ya que los peores suelen alcanzar la categoría 5 de esta herramienta.

Además, el nombre de estos meteoros devastadores suele eliminarse de las listas que se elaboran para los huracanes de los siguientes años.

Pero lo más interesante pueden ser los más devastadores que por lo menos están en los registros y las listas de los meteorólogos.

Mencionemos algunos, como el caso del de 1780, El Gran Huracán, también conocido como el huracán San Calixto II, ocurrió del 10 al 16 de octubre de 1780 y es para la mayoría el más destructivo de la historia en la cuenca atlántica, con el mayor número de víctimas mortales.

El eventó azotó las Islas Martinica, San Eustaquio y Barbados posiblemente con vientos que superaban los 320 kilómetros por hora.

Dejó a su paso 27 mil 500 muertos. Muchas de las muertes ocurrieron en el mar, entre las flotas de navíos españoles y holandeses, pero especialmente entre franceses y británicos que se encontraban en el Mar Caribe.

La tormenta se originó en el Mar Caribe, al parecer en la zona de las islas de Cabo Verde, y tardó dos días en llegar a Barbados. Allí los relatos de la época cuentan que el viento era tan violento que gritando no se podían oír entre sí y arrancó la corteza de los árboles antes de tirarlos.

Otro que sin dudas llama la atención es el de 1900, Huracán Galveston, que ocurrió en Texas, Estados Unidos, el 8 de septiembre del año 1900. Se estima que alcanzó vientos de 217 kilómetros por hora, con una categoría 4 en la escala Saffir-Simpson.

Causó grandes pérdidas en vidas humanas, que se calculan entre seis mil y 12 mil personas. La cifra de los informes oficiales fue de ocho mil.

Los entendidos sitúan al huracán en el tercer puesto en número de muertos de los huracanes del Atlántico, por detrás del Gran Huracán de 1780 y el Huracán Mitch de 1998, este último con un saldo negativo de unas 11 mil víctimas fatales

La lista es bastante grande, pero recordemos al de 2005, Huracán Katrina, que asolo el sur y centro de los Estados Unidos en agosto de ese año.

El Katrina se formó sobre las Bahamas y comenzó siendo un huracán de categoría 1, tocando tierra en el norte de Miami por primera vez. Durante esta primera etapa el Katrina dejó 11 muertos y grandes inundaciones.

A su paso por Nueva Orleans la ciudad quedó inundada en su mayoría. Tras pasar por Miami se debilitó y se convirtió en una tormenta tropical que a su trayecto por el Golfo de México y al mezclarse con las aguas cálidas del golfo se transformó en huracán de categoría 5, con vientos de 280 kilómetros por hora y 902 milibares de presión atmosférica.

El 29 de agosto llegó a tierra entre Luisiana y Misisipi. La previsión y los avisos de las autoridades públicas llegaron tarde ya que Nueva Orleans quedó prácticamente inundada y con un total de mil 836 víctimas mortales y 705 desaparecidos.

Hemos solo mencionado estos para representarnos que estos fenómenos son cotidianos, repetitivos y desastrosos, con los que es necesario lidiar y para ello la preparación previa, la alerta y la información constituyen elementos esenciales para evitar su golpe a nuestras vidas.


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