Ciencia y Tecnología

Cómo cambia el cerebro de un adicto

Encuentran transformaciones neuronales duraderas en organismos que se hacen dependientes de sustancias

wzrf7o28
Escáneres muestran cambios en la materia blanca del cerebro de los adictos | BBC

LA VOZ DEL SANDINISMO |

A las prácticas incorrectas o potencialmente perjudiciales para la salud no se les llama malos hábitos por gusto. Y ahora deberán ser tomadas más en serio, pues “deforman” el cerebro.

Un experimento conducido por científicos estadounidenses en ratones indica hasta qué punto y de qué forma las malas praxis cambian la fisiología. El resultado es que una vez adquirida una adicción, esta deja una huella duradera que obliga a responder a sus ansias.

Los fisiólogos de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos, entrenaron a ratones de laboratorio sanos para que ingirieran azúcar hasta desarrollar un hábito de consumo e incluso adicciones de diversa intensidad.

Para acceder al dulce los pequeños animales tenían que apretar una palanca, una destreza que adquirían con rapidez. Si bien no todos los ratones se engancharon con esta adicción, los que sí lo hicieron mantenían presionada la palanca incluso después de que les retiraran el suministro de azúcar, relata RT.

Posteriormente, el equipo analizó la actividad eléctrica en los cerebros de ambos grupos de animales, con interés por los ganglios basales, una compleja red de circunvoluciones situada en la sustancia blanca central de los hemisferios cerebrales, la cual es responsable de acciones motoras, comportamientos compulsivos y adicciones.

Un nuevo método de etiquetado utilizado en Duke permitió a los investigadores medir la actividad a través de docenas de neuronas simultáneamente en el mismo animal. El equipo observó que en los ratones “golosos” la vía que induce a la acción se activaba antes que la de parar, mientras que en los cerebros de los “no adictos” la señal de parada precedió a la de actuar.

Los cambios en los circuitos cerebrales de los ratones “golosos” eran tan duraderos y visibles que permitían determinar qué ratones habían desarrollado un hábito con solo observar ciertas partes aisladas de sus cerebros en una placa de Petri.

Los científicos cambiaron el modelo de estímulos para tratar de romper las adicciones, con recompensas para los ratones si dejaban de presionar la palanca. En los ratones más exitosos a la hora de abandonar el hábito, las células que inducían a actuar eran más débiles.

De momento el equipo desconoce cómo se podría aplicar este hallazgo para ayudar a los seres humanos a superar sus adicciones, por lo que el mejor método seguirá siendo el de la prevención. Mejor no empezar.
mem/ale

también te puede interesar