Ciencia y Tecnología

Nicaragua firme en Conferencia de ONU sobre Cambio Climático

La única manera de evitar el fracaso de la COP21 es que los grandes emisores de gases contaminantes asuman su responsabilidad histórica

Dr. Paul Oquist
Dr. Paul Oquist | Jairo Cajina

Redacción Central |

Nicaragua no se considera responsable del cambio climático (porque) otros países son los mayores responsables de este fenómeno, insistió nuestro representante ante la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), que se celebra desde el lunes 30 de noviembre en París.

En entrevista con medios internacionales, el doctor Paul Oquist recordó que nuestro país decidió no presentar sus contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC), desde antes de comenzar la Cumbre.

Las contribuciones nacionales no funcionarán. La primera evidencia es que en esta primera semana no se logró alcanzar la meta de no aumentar la temperatura terrestre en 1,5 o dos grados centígrados (para el 2100), sino que ahora el tope es de tres grados de elevación.

Eso es bastante serio. Tres grados para el mundo en desarrollo equivale a cuatro grados. Los INDC nos llevarán ahí”, lamentó el Ministro de Políticas Públicas del Gobierno Nicaragüense.

Para Nicaragua, subrayó, la única manera de evitar que la conferencia climática de Naciones Unidas fracase y no logre sus objetivos, es que los grandes emisores de gases de efecto invernadero asuman sus responsabilidades históricas, y no traten de imponer el concepto errado de la responsabilidad universal.

China, Estados Unidos y la Unión Europea emiten el 49.49 por ciento de las emisiones de gases contaminantes, que se incrementan al 72 por ciento si se toma en cuenta a los 10 mayores emisores.

En tanto, otros 100 países del mundo (entre estos Nicaragua), son responsables de apenas el tres por ciento de esas emisiones.

Cabe señalar que existe una propuesta de realizar un ejercicio de INDC cada cinco años, adelantó Oquist. Al respecto subrayó que en ese lapso el mundo estará aún más lejos de atajar el aumento de la temperatura mundial.

“Nicaragua no está de acuerdo con un acuerdo que condenará el mundo a tres grados”, insistió al señalar que le sorprendería ver a los países industrializados restringir su modelo de producción, consumo, finanzas y estilo de vida para alcanzar la meta de 1,5 grados.

El planteamiento de responsabilidad histórica que hace Nicaragua es mucho más efectivo, al ser objetivo, medible, verificable y transparente, enfatizó.

A continuación el delegado nicaragüense manifestó que, a su juicio, el problema del Cambio Climático parece estar siendo visto desde una óptica política y no como algo que afecta a la humanidad entera.

“Este es un problema de la Madre Tierra y de todos nosotros. Entonces, ¿estamos tomándonos esto en serio o estamos haciendo juegos políticos? Esta no es una negociación sobre cuotas de café o cacao, sino sobre el clima de la Tierra”.

Los cambios a realizar no pueden esperar ni irse acoplando a supuestos en cuanto a las condiciones políticas y económicas de futuro. Trabajemos entonces sobre la base de hechos, ahora en el 2015. “Esto es lo que debemos hacer”.

Odiaría pensar que el Acuerdo de París será recordado en el futuro como el que nos condenó a un incremento de tres a cuatro grados (de recalentamiento) y sus consecuencias desastrosas, apuntó.

Un proceso que falla su objetivo por entero o a la mitad no es un éxito. Decirlo solo porque pudo haber sido peor es como un “alegrón de burro”. Nosotros definimos la meta. Los países desarrollados definieron la suya de los dos grados centígrados y no la alcanzaremos.

Estamos en tres grados y eso no es un éxito. Si luego aumentamos a 3,5 o cuatro grados y la meta flota de manera ascendente, entonces no solo no tendremos éxito sino que será un desastre”, reflexionó el jefe de la delegación nica.

En cuanto a que hay países en desarrollo que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero, Oquist aseguró que “quien sea responsable debe contribuir a la reducción de las emisiones y a la indemnización” de aquellos que sufren las consecuencias, que son muchas en forma de sequías, elevación del nivel del mar, huracanes y otros cataclismos.

Oquist concluyó con una reflexión que da una idea de las posiciones que parecen estarse imponiendo en la COP21.

“Esperamos que no muchos países regresen a casa para decirle a sus agricultores, su prensa y sus políticos: perdón, pero lo mejor que logramos en París fueron tres grados”.

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