Ciencia y Tecnología

¿Cómo reemplazar las luces que contaminan?

La demanda del desarrollo humano de iluminación obliga a un gran consumo de energía y la liberación de importantes por cientos de dióxido de carbono, que dañan el medio ambiente

Ciudad
|

Redacción Central |

Los consumidores de luz eléctrica, a veces no nos percatamos que en diversas zonas del mundo existen personas que no tienen acceso a este servicio.

Como tampoco tomamos en cuenta que ante el crecimiento de las ciudades y el modo de vida moderno, asociado al consumismo y la expansión, aumenta la necesidad de alumbrado público para poder desarrollar en las noches, fundamentalmente, las dinámicas sociales habituales.

Responder a esta demanda del desarrollo humano obliga a un gran consumo de energía a partir del empleo de combustibles fósiles limitados y la liberación de importantes por cientos de dióxido de carbono, con su consiguiente daño al medio ambiente y la salud de las personas.

Esto es debido a que los dispositivos lumínicos que se emplean, mayormente incandescentes, muestran amplias deficiencias y pocos mejoramientos técnicos desde que fueron inventados a finales del siglo XIX.

En este sentido sólo transforman el 10% de su energía en luz, lo demás se pierde en forma de calor, además tienen una vida útil muy limitada.

De ahí que primeramente la ONU declarara la posibilidad de disfrutar de luz eléctrica un derecho humano básico y en segundo lugar estableciera que el 2015 es el Año Internacional de la Luz y las Tecnologías basadas en la Luz, dada la importancia creciente que adquiere la relación entre la industria de la fotónica y el desarrollo sostenible.

Esta llamada de atención obedece a los altos índices de contaminación lumínica que existen hoy en el mundo por el empleo de luces artificiales, lo cual provoca entre otras cosas el fenómeno que muchos reconocen cuando están en las grandes ciudades y resulta prácticamente imposible distinguir las estrellas en el cielo nocturno.

Es aquí cuando hacen su entrada, finalmente triunfal, los diodos emisores de luz, o como todos los conocen, la tecnología LED, que se crearon desde la década de los 60 pero que solo ahora son valorados en su justa medida.

Los avances en el diseño de los dispositivos lumínicos LED permiten remplazar los focos de filamento ya que utilizan una fracción de energía para producir luz, la cual emiten de manera direccional y no se disemina como las incandescentes.

A finales de 2014 las investigaciones arrojaron que la tecnología LED producía 300 lumen por watt, que se correspondía a 16 focos y cerca de 70 lámparas fluorescentes.

Asimismo la vida útil del LED es de cerca de 100 mil horas, mientras un foco incandescente dura mil y 10 mil uno fluorescente, de acuerdo con reportes.

Ante estos avances y la necesidad de general tecnologías de la luz amigables con el medio ambiente, la ONU insiste en promover estos conocimientos en áreas significativas como la energía, la educación, la salud y la comunicación.

En relación con esto las empresas vinculadas al desarrollo de tecnologías de iluminación están centradas en innovar cada vez más hasta lograr modelos más ahorradores y menos contaminantes.

También se insiste en impulsar buenas prácticas que conlleven a una mejor utilización del alumbrado privado y público, donde entre tantas medidas a tomar, destaca la necesidad de revertir la manera de idear la iluminación de la publicidad comercial en las urbes y carreteras, ya que esta genera la mayor contaminación lumínica existente.

Para ello sugieren que el diseño de la iluminación tenga la menor cantidad posible de luminarias que se proyecten hacia arriba, así como reducir la potencia de las bombillas que se utilizan.

Con el Año de la Luz establecido por Naciones Unidas para este 2015 se tiene la oportunidad de incentivar una conciencia global al respecto, en el que jueguen papeles fundamentales los responsables políticos y los actores del mercado para coordinar soluciones que den respuesta a los problemas relacionados con la contaminación lumínica.

también te puede interesar