Ciencia y Tecnología

La Filematología: el vínculo entre besos y salud

El objetivo de esta ciencia es estudiar los orígenes, significado y evolución de los mismos

besar es un arte o una ciencia
besar es un arte o una ciencia |

Aurora Rondón |

En las paredes de los templos hinduistas de Khajuraho, en la India, se sitúan las primeras imágenes grabadas conocidas de una de las más importantes expresiones amorosas del hombre, el beso, acción desatada por los hipotéticos flechazos de Cupido y que ha dado paso al surgimiento de una ciencia, la Filematología.

Esa evidencia histórica que los investigadores sitúan hacia el año 2 500 a.n.e., muestra numerosas esculturas eróticas que lo convirtieron con el tiempo en un famoso centro cultural que fue declarado por la UNESCO en 1986, Patrimonio de la Humanidad.

Esas imágenes, así como otras vinculadas a la costumbre ancestral de besar la capa o la mano en señal de jerarquía, los labios para indicar amor a la pareja y hasta el besuqueo de las madres del Cromañón a sus pequeños, son útiles a la Filematología.

La ciencia analiza esa expresión amorosa de tocar con los labios a una persona o cosa en señal de amor, salud, amistad o reverencia, a través de los siglos. Su objetivo es estudiar ampliamente los orígenes, significado, evolución y diferentes tipos de besos, desde el simple beso esquimal hasta el ardoroso beso francés.

Para los científicos los sentidos que intervienen en el momento de ese acto son: gusto, tacto, olfato, cada uno por separado provoca una reacción emocional y química, y que al combinarse, introduce cambios en el estado mental, así como su relación con el sexo.

En opinión de la profesora de antropología e investigadora del comportamiento humano, Helen Elizabeth Fisher de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, el beso actúa como un poderoso mecanismo de adaptación presente en más del  90 por ciento de las sociedades humanas.

De acuerdo a la especialista, la saliva masculina contiene testosterona y produce la excitación de la pareja, además de que la humedad del beso ayuda a percibir los niveles de estrógenos femeninos, relacionados con el grado de fertilidad.

Asimismo el antropólogo Vaughn Bryant de la Universidad de Texas, Estados Unidos, afirma que el beso es una práctica milenaria derivada de otro saludo más común entre nuestros antepasados.

Agregó que consistía en aproximar las narices para olisquearse, a fin de averiguar la salud y el estatus social de la persona que tenían delante, era un gesto aprendido y no innato que de cierto modo terminó moviéndose hacia los labios y eso era mucho mejor.

Aunque hay muchísimas hipótesis y leyendas sobre el beso, los científicos le atribuyen efectos favorables sobre la salud, como que fortalece el sistema inmune, acelera el pulso y ayuda a bajar de peso al quemar unas 26 calorías.

Además destacan la capacidad del beso para reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y aumentar la oxitocina, esencial para la estabilidad emocional del cerebro y hasta pudiera prolongar la vida si se le practica con frecuencia y con la debida higiene.

también te puede interesar