Ciencia y Tecnología

La cáscara de naranja, un conservante natural

La cáscara de las naranjas contiene un alto poder antioxidante

cáscara de naranja
cáscara de naranja |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La piel de las naranjas tiene un alto contenido de compuestos fenólicos, un destacado poder antioxidante y una importante actividad antimicrobiana, según un estudio publicado por la Universidad de Extremadura (UEx) y el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) en España.

Además de la capacidad de inhibición bacteriana de alimentos como el arándano, la canela, el ajo o la cebolla, la cáscara de las naranjas también posee una importante capacidad antimicrobiana contra patógenos como E. coli y Listeria, asegura este estudio.

Como se conoce, los antimicrobianos naturales son compuestos con capacidad para inhibir el crecimiento de microorganismos que constituyen cada vez más una nueva forma de garantizar alimentos seguros, manteniendo inalterable la calidad.

Los extractos de ciertas plantas, gracias a su contenido en compuestos bioactivos, sobre todo fenólicos y polifenólicos, tienen un futuro prometedor en este campo gracias a su actividad antimicrobiana y antioxidante, agrega.

El beneficio de la cáscara de la naranja es doble, toda vez que, por una parte, se consigue una importante actividad bactericida contra estos dos patógenos y, por otra parte, se reducen los desechos.

Uno de los experimentos llevados a cabo ha consistido en agregar los extractos de cáscara de la naranja al zumo de manzana, con el fin de que ejerza un papel de aditivo natural.

Según explican los responsables de la investigación en una nota de la Universidad de Extremadura, se ha «reducido la oxidación y el oscurecimiento» y la «carga bacteriana» del zumo de manzana.

Los componentes antimicrobianos incluyen fenólicos, terpenos e isoflavonoides pero, sobre todo, se habla de carvacrol y timol y, en la mayoría de los casos, los aceites esenciales son más activos contra bacterias Gram-positivas, como Bacillus, o contra E. coli y Salmonella (de manera especial el orégano y la canela).

Otras plantas, por ejemplo el ajo o la cebolla, contienen distintos compuestos químicos como enzimas que también generan un efecto antimicrobiano.

Las investigaciones además han permitido detectar en los extractos de té verde a las catequinas que poseen gran capacidad para luchar contra una amplia gama de bacterias patógenas.

Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que los extractos de plantas utilizados con conservantes de alimentos pueden tener un efecto adverso sobre las propiedades organolépticas de los alimentos, advierten.

también te puede interesar