Ciencia y Tecnología

Estamos expuestos a mutaciones

El efecto de una irradiación severa proveniente del Sol puede dar lugar a mutaciones genéticas

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LA VOZ DEL SANDINISMO |

El Sol, nuestro reactor nuclear gigante, puede provocar mutaciones sobre la información genética o la estructura de las proteínas, dando lugar a posibles mutaciones, indican expertos en la materia.

La capa protectora de la Tierra es la formada por el ozono de ahí que al debilitarse, cada vez más irá permitiendo que rayos dañinos la traspasen y con ello afectan a todos los seres vivos, agregan.

En el Sol, los átomos de hidrógeno se funden convirtiéndose en núcleos de helio y en ese proceso surge una energía enorme, donde combustionan unos 465 millones de toneladas de hidrógeno por segundo. El rendimiento del Sol es de 3,8 x 10 (elevado a 26) Watios, algo inimaginable, una irradiación que se emite en gran parte en el ámbito de la luz que es visible para nosotros, pero intervienen otras irradiaciones sin embargo invisibles.

La irradiación energética, la irradiación de rayos Gamma o la de rayos X, son naturalmente dañinas, al igual que los rayos ultravioleta de clase B, es decir, las irradiaciones de onda corta que podrían destruir la vida en poco tiempo, alerta.

Por suerte, contamos con filtros alrededor de la Tierra que, en caso de destruirse o dañarse, nos dejarían expuestos al peligro de una irradiación de intensidad superior, lo que sería muy perjudicial para la salud del hombre.

El efecto de una irradiación severa modificaría o influiría sobre la información genética o la estructura de las proteínas, dando lugar a posibles mutaciones.

Es decir, los Cuantos de Radiación son tan ricos en energía que podrían destruir una molécula y, si se trata de una molécula de herencia genética, podría incluso a llegar a causar tumores.

Visto los peligros a los que podría estar expuesto el ser humano, habría que decir que el único responsable de la destrucción de la capa de ozono es el hombre mismo, apunta.

Prácticamente es también una consecuencia de las reacciones químicas de la industria y del transporte, ambos creados por el ser humano, agregan los científicos, prosigue.

Durante la primavera de este año, se ha vuelto a comprobar que el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida ha aumentado, lo que habría que añadir que el problema no es únicamente que la capa de ozono se ha vuelto más fina, si no que la irradiación solar se ha vuelto más intensa, indica.

De hecho, existen estudios que constatan que el Sol es más activo que en los pasados ocho mil años, por lo que el problema no es sólo de la reducción de la capa de ozono, sino también de las turbulencias causadas por el sol mismo, concluye. (Redacción Central-La Voz del Sandinismo-Agencias de Noticias)

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