Ciencia y Tecnología

Tacón alto, una altura elegante y peligrosa

Calzar tacones de más de 3 centímetros de alto, ocasiona severas afectaciones al organismo

Tacones
Los tacones pueden ocasionar afectaciones al organismo |

Redacción Central |

Un pleito judicial ganado por el Sindicato de la mujer en Reino Unido, en contra de las empresas que obligaban a sus empleadas a llevar zapatos de tacón alto, avivó una polémica sobre los peligros que ese tipo de calzado causa a la salud de la mujer.

Las modelos de pasarelas, las reinas de belleza, las universitarias y las artistas, entre otros conglomerados femeninos, consideran el zapato de tacón alto, un artículo imprescindible en su armario, porque las hace lucir elegantes, atractivas y bellas.

Pero en realidad se trata de un arma muy peligrosa para quienes la utilizan todos los días porque pueden provocar dolores en distintas partes del cuerpo, principalmente en las extremidades inferiores.

En opinión del médico Jorge Paulós del Departamento de Ortopedia y Traumatología de la Universidad Católica de Chile, en Santiago, “el tacón alto es antifisiológico”.

Las mujeres que usan zapatos con este tipo de tacón compensan la postura que deben adoptar, poniendo la columna en una posición de hiperlordosis, o sea, arqueada hacia adentro y eso provoca dolor lumbar, afirmó el especialista.

La afirmación del doctor Paulós coincide con la opinión del podólogo español Luis Carmelo Pascual, de la Universidad Complutense de Madrid quien advierte que calzar tacones de más de 3 centímetros de alto, ocasiona severas afectaciones al organismo.

La estructura del tacón alto es comparable con las de las torres de Pisa y Bolonia, que se han inclinado, en las que la línea vertical de sus centros de gravedad no rebasa los límites de sus bases, dijo el especialista.

Una persona elevada sobre sus pies no se cae,  mientras la vertical de su centro de gravedad esté comprendida dentro de la superficie limitada por los bordes exteriores de las plantas de sus pies.

Por eso “es tan difícil que nos podamos mantener apoyados en un solo pie y menos guardar el equilibrio encima de una cuerda, en esas condiciones la base es muy pequeña y la vertical del centro de gravedad puede rebasar sus límites con facilidad”.

A ello se refirió el doctor Yakov Perelman en su libro, Física Recreativa, donde  explica la importancia de elegir un tacón  apropiado, en el que el calzado permita la distribución del peso del cuerpo entre el antepié (delante) y el retropié (parte trasera).

Tacón alto, entre la estética y la funcionalidad

En la actualidad es un problema, la relación perfecta entre la comodidad y la estética del calzado, especialmente en el zapato femenino, debido a que las zapaterías fabrican esos artículos poniendo el interés más en la moda que en la parte funcional del pie.

De acuerdo con el doctor Carlos de la Barrera, traumatólogo de la Universidad de Chile, en Santiago, en el clásico zapato de tacón alto, la carga de energía se transporta desde el talón (que es donde debería
ir) a la zona del antepié, como si uno caminara en puntillas.

“Esto produce  lesiones como metatalsargias, es decir, dolores en la parte de apoyo de la región anterior. Dentro de esos problemas los más comunes son los juanetes, uñas en garra, en martillo, y callos, indicó de la Barrera.

Agregó que los zapatos de tacón más bajo, terraplén o plataforma tienen en ese sentido, cierta ventaja sobre los de tacón de aguja, porque la presión sobre la planta de los pies es menor, pero el tobillo sigue en riesgo de torcerse debido a una mala pisada.

Hoy en día, al 70 por ciento de las mujeres entre los 20 y 60 años de edad  les gusta lucir el tacón alto, aunque trae consecuencias desde malformaciones en pies y rodillas hasta daños irreversibles en la columna vertebral que pueden llevarnos al quirófano.

Otro de los daños del tacón alto es que genera que el pie sostenga el peso del cuerpo en un solo punto, lo que crea un desequilibrio y por consecuencia, una alteración biomecánica por el exceso de trabajo que tienen que hacer los músculos y los huesos.

Las alteraciones biomecánicas provocan el envejecimiento de los discos intervertebrales o degeneración discal que con el transcurso del tiempo, llega a comprimir los nervios y  crea la necesidad de resolver el daño con la cirugía, plantean los especialistas.

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