Ciencia y Tecnología

Este agosto fue el más caliente desde 1881

Científicos estadounidenses advierten de los peligros de una “megasequía”

Calor
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Redacción Central |

Un informe de la Agencia Espacial de Estados Unidos  (NASA)  indica que el mes de agosto de este año fue el más caliente desde que el monitoreo de las temperaturas se inició en 1881.

La diferencia entre el agosto reciente y los previos es de apenas centésimas de grados. Muchos expertos ven los datos como una señal de la llegada del fenómeno de El Niño.

La NASA indicó que «la tendencia en el largo plazo es el calentamiento».

Como consecuencia de esa anomalía atmosférica en el suroeste de Estados Unidos, por ejemplo,  enormes incendios devoran miles de hectáreas de boques, los agricultores deben abandonar sus cultivos soportando pérdidas millonarias y las autoridades se ven obligadas a restringir la distribución de agua entre la población ante el constante descenso de las reservas hídricas.

Este escenario apocalíptico, según los científicos, podría darse en un futuro no tan lejano en muchas partes de nuestro planeta a consecuencia del cambio climático.

La ausencia de precipitaciones está afectando severamente desde hace tres años a estados como California, Arizona y Nuevo México. Allí la actual sequía es considerada la peor de las que se tenga registros desde hace más de un siglo.

Las autoridades y los meteorólogos confían en que tras el fin del verano boreal lleguen las tan ansiadas lluvias que suelen darse en la región en los meses de otoño y, particularmente, de invierno, aunque nadie puede asegurar que ello vaya a suceder.

Expertos de la Universidad de Cornell, la Universidad de Arizona y el Instituto Geológico de EE.UU., publicaron hace unos días un estudio  donde advierten que han aumentado entre un 50 y un 80 por ciento las posibilidades de que una década de sequía afecte al suroeste de EE.UU. a consecuencia del cambio climático.

«Las megasequías no son nada nuevo, han existido desde hace milenios. Lo que es nuevo es el actual cambio climático, que es el que está haciendo que aumente el riesgo de que ocurran», destaca el documento.

Los científicos van más allá y aseguran que la probabilidad de que en la región se registre un fenómeno de este tipo que se extienda durante un periodo de más de 30 años ha aumentado entre un 20 y un 50 por ciento.

«Una megasequía es aquella que se prolonga en el tiempo durante más de tres décadas. Tiene que ver con su duración y no tanto con su severidad», explicó  a BBC Mundo Toby Ault, profesor de ciencias atmosféricas de la Universidad de Cornell, quien encabezó el estudio arriba mencionado.

«Una megasequía no implica que deje de llover por completo. Implica una reducción significativa de las precipitaciones durante un largo periodo de tiempo», señala el experto.

«Sequías con una duración de una década como la que causó las famosas tormentas de arena del Dust Bowl (cuenco de polvo) de la década de 1930 suelen suceder una o dos veces por siglo de media en el suroeste de EE.UU.».

Según Ault, científicos como Park Williams, de la Universidad Columbia, en Nueva York, creen que el oeste de EE.UU. ya ha estado viviendo una «megasequía» en los últimos 15 años.

Según aseguró Williams en un reciente artículo en el diario USA Today, nunca desde hace nueve siglos una zona tan amplia del oeste del país había registrado un descenso de las precipitaciones como el actual durante tres lustros.

Lo que les preocupa a los científicos es cómo podrá hacer frente a una sequía que se prolongue 30 años o más una región cuya población se ha multiplicado en las últimas décadas y que no deja de crecer.

Para  el profesor Toby Ault, la actual falta de precipitaciones en lugares como California puede ser un anticipo de lo que está por venir y es por eso las autoridades y la población deberían tomar nota.

«Lo bueno de la actual sequía es que los encargados de administrar los recursos hídricos, los políticos, los empresarios y la población en general finalmente están discutiendo sobre la manera de hacer un mejor uso del agua disponible», apunta Ault.

«Hay que pensar en cómo se va a utilizar el agua durante periodos de sequía que pueden prolongarse durante décadas».

Por su parte, Glen MacDonald, director del Instituto del Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad de California en Los Ángeles, cree que lugares como su estado están bien preparados en cuanto a infraestructura para hacer frente a un año severo del fenómeno natural, «aunque las cosas se complican cuando la falta de lluvias se prolonga durante más tiempo».

«Esta sequía subraya la necesidad de implementar políticas agresivas de conservación y administración del agua. Es una llamada de atención y creo que hemos de actuar con firmeza», aseguró MacDonald  a preguntas de periodistas de BBC Mundo.

«Nos hemos acostumbrado a sequías que duran entre 3 y 5 años, y siempre asumimos que las cosas mejorarán, pero hay modelos meteorológicos que indican que la falta de lluvias podría durar más de lo que pensamos», apuntó el experto.

«Hemos de prepararnos para el peor de los escenario. Hemos de empezar a pensar en el largo plazo. ¿Qué sucedería si resulta que estamos entrando un nuevo período climático seco? Creo que se van a tener que tomar decisiones importantes»

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