Ciencia y Tecnología

Viajar con los ojos cerrados

Parece que con los sistemas de navegación inteligente no podremos desprendernos de la posibilidad de elaborar nuestras rutas sobre mapas, registrando en el dispositivo los puntos por los que queremos o debemos pasar y seguir en el terreno el rumbo correcto por medio de una pantalla gráfica

GPS en los carros
GPS en los carros |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La expresión poner las dos manos en el volante y atender la ruta abandona cada vez más a los que se aventuran en autos modernos, cuyos fabricantes al parecer acarician la idea de permitirnos viajar con los ojos cerrados.

No se trata de ciencia ficción, al menos en las perspectivas de pocos años, gracias a los sistemas de navegación inteligente que acompañan a los automóviles, y que ya trazan los recorridos más racionales y pueden alejarse de los molestos atascos en las vías.

De tantas facilidades se encargan sistemas como el de Posicionamiento Global (GPS), controlado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, hasta ahora el más avanzado en la materia con una red de 24 satélites situados cada uno en una órbita geoestacionaria a 20 mil 200 kilómetros de distancia de la Tierra.

La hora exacta y posición transmitida por al menos tres satélites permiten a través de la triangulación ubicar un punto con coordenadas de longitud, latitud y altitud con un margen de error de 15 a un centenar de metros, aunque algunos correctores lo sitúan en un máximo de tres.

Los receptores GPS pueden recibir, y habitualmente lo hacen, la señal de más de tres satélites para calcular su posición, una opción que hace más exacto el cálculo de ubicación.

De amplio uso civil tanto en los países desarrollados como en los en desarrollo, el dispositivo es de suma utilidad para cualquier tarea de navegación, seguimiento de rutas y almacenamiento de puntos para posteriores estudios.

Tanto el GPS, y sus competidores como el ruso Glonass y el europeo Galileo, fueron desarrollados a partir de los sistemas de navegación aeronáutica y marítima, que les brinda seguridad al transporte automotor, incluso a pesar de críticas como alguna incapacidad del norteamericano para detectar humedales.

En 2010 dos casos de hundimiento en pantanos de automóviles con GPS instalados dispararon las alarmas sobre el sistema, pero hasta ahora es posible que se tratara de fallos particulares.

Sin embargo, ya parece que no podremos desprendernos de la posibilidad de elaborar nuestras rutas sobre mapas, registrando en el dispositivo los puntos por los que queremos o debemos pasar y seguir en el terreno el rumbo correcto por medio de una pantalla gráfica.

También esos artefactos nos permiten utilizar la misma función en rutas reversibles para regresar con toda seguridad por el mismo camino que ya fuimos, una opción que les hubiera permitido a Hansel y Gretel aprovechar todas sus migas de pan.

Con todos estos datos, además podemos determinar con exactitud la velocidad a la que nos desplazamos mientras mantenemos nuestro rumbo en línea recta, o deducir la velocidad a la que nos hemos desplazado si registramos todos los puntos de cambio de rumbo.

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