Ciencia y Tecnología

La guadaña, ¿está oculta en el microondas?

El microondas afecta la sangre y la fisiología del cuerpo humano

Redacción Central |

La guadaña, ¿está oculta en el microondas?
El microondas afecta la sangre y la fisiología del cuerpo humano

Las valiosas investigaciones sobre los efectos que el horno microondas provoca en los alimento, con un elevado riesgo para la salud humana, llevaron hasta los tribunales a un eminente científico suizo, por demostrar la veracidad de su teoría.

¿Por qué las autoridades llevaron a la corte a un científico destacado? ¿Qué descubrió el doctor Ulrich sobre el microondas? ¿A quiénes perjudican las investigaciones del científico?

Durante muchos años, el Doctor Hans Ulrich Hertel trabajó como científico de alimentos con una de las principales empresas de alimentación suizas que opera a nivel internacional, pero fue despedido por cuestionar algunos procesos de producción que desnaturalizaban los alimentos.

El Dr. Hertel fue el primer científico en concebir y llevar a cabo un estudio clínico de calidad sobre los efectos que los nutrientes expuestos a microondas tienen sobre la sangre y la fisiología del cuerpo humano.

El estudio científico de Hertel llevado a cabo junto con el Dr. Bernard H. Blanc del Swiss Federal Institute of Technology (Instituto Federal Suizo de Tecnología) y con la University Institute for Biochemistry (Instituto Universitario de Bioquímica), se publicó en una revista, en cuya portada se personificaba la muerte sosteniendo un horno microondas en una de sus manos.

¿Qué significa esa imagen, se cuestionaban empresarios y fabricantes?

Durante el estudio se utilizaron varios voluntarios a quienes se les daba de comer con el estómago vacío diferentes tipos de alimentos elaborados en cocina microondas y convencional. Se les tomó muestras de sangre antes de comer. Se les siguió tomando muestras de sangre a intervalos definidos después de consumir alimentos cocidos en ambas formas.

La conclusión científica demostró que cocinar con microondas alteraba los nutrientes en los alimentos y, que hubo cambios en la sangre de los participantes que podían deteriorar el organismo humano. Estos cambios incluían disminución en todos los valores de hemoglobina y colesterol.

También mostró que los linfocitos (células blancas de la sangre) disminuyeron más después de haber consumido alimentos cocinados en microondas que los elaborados en cualquiera cocina de las otras variantes. Cada uno de estos indicadores señalaba degeneración.

Según el Dr. Hertel: «Los hematólogos se toman muy en serio la leucocitosis. Los leucocitos son en muchas ocasiones señales de problemas en el sistema orgánico, como por ejemplo envenenamiento y daño celular. Durante el estudio, el aumento de leucocitos con los alimentos cocinados con microondas fue más pronunciado que con el resto de las variantes».

Para científicos como los doctores Hertel y Blanc, la literatura científica acerca de los efectos dañinos de la radiación directa de microondas sobre sistemas vivos es extensa. Por lo tanto, les sorprende el poco esfuerzo que se ha puesto en reemplazar esta técnica perjudicial de microondas con tecnología más acorde a nuestra naturaleza.

La cocción por microondas empieza desde dentro de las células y moléculas donde hay agua y allí la energía se transforma en calor por fricción violenta. Las mismas deformaciones violentas tienen lugar en nuestro cuerpo cuando nos exponemos directamente a microondas o a un radar, y también tienen lugar en las moléculas de los alimentos cocinados en horno microondas.

Al defender su negocio, los fabricantes de ese electrodoméstico insisten en que los alimentos irradiados y cocinados en microondas no tienen ningún incremento significativo en compuestos radiolíticos en comparación con los alimentos cocinados, horneados o procesados por métodos convencionales.

La evidencia clínica científica presentada aquí demuestra que esa afirmación es una gran mentira. Las acciones de la industria van dirigidas a ocultar la verdad. El sentido común indica que deberían atender más lo que ocurre dentro de las microondas, que en sus bolsillos. La Asociación Suiza de Comerciantes y Empresarios de Aparatos Eléctricos de Uso Doméstico, reaccionaron rápidamente contra los científicos, en 1992.

En Marzo de 1993, el Dr Hertel fue condenado por «interferir con el comercio» y se le prohibió publicar los resultados de sus estudios. Esta decisión fue revertida en Estrasburgo, Austria, el 25 de agosto de 1998. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sostuvo que la decisión de 1993, era una violación de los derechos del Dr. Hertel.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos también decidió que la orden de silencio librada en 1992 contra el Dr. Hertel, que le prohibía declarar que los hornos microondas eran peligrosos para la salud humana, era contraria al derecho de libertad de expresión. Además, sentenció a Suiza a compensar económicamente al Dr. Hertel.

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