Ciencia y Tecnología

Bacteria de otra bacteria: ¿una cadena sin fin?

Un grupo de científicos ha descubierto que ambas viven dentro de un insecto

Insecto Planococcus citri
Ya se sabe que en cualquier sitio puede procrearse una bacteria, pero de ahí a imaginar que puede vivir dentro de otra... Pues así es: se ha descubierto una bacteria que vive dentro de otra bacteria que a su vez habita dentro del insecto Planococcus citri. | Internet

Redacción Central |

Un grupo de científicos ha descubierto que ambas viven dentro de un insecto

Ya se sabe que en cualquier sitio puede procrearse una bacteria, pero de ahí a imaginar que puede vivir dentro de otra… Pues así es: se ha descubierto una bacteria que vive dentro de otra bacteria que a su vez habita dentro del insecto Planococcus citri.

Lo curioso para la ciencia es que los tres organismos evolucionan juntos, aunque, claro está, son absolutamente dependientes unos de otros para su supervivencia; cada quien aporta una parte de las enzimas necesarias en las vías metabólicas compartidas.

El hallazgo de esta asombrosa relación «a tres manos» lo realizó un grupo de biólogos dirigido por John McCutcheon, quien ahora trabaja en la Universidad de Montana.

Los investigadores han comprobado que uno de los socios bacterianos beneficiosos, la Moranella, vive dentro de otra bacteria simbionte llamada Tremblaya, que a su vez vive en el interior del citoplasma de células del insecto.

En su informe final los expertos recuerdan que en diversos casos el metabolismo animal es extremadamente limitado en comparación con los de las bacterias. En algún momento de la evolución del linaje que condujo a la aparición de los animales, la capacidad de elaborar 10 de 20 aminoácidos esenciales, y varias vitaminas, se perdió; por eso, los animales se vieron obligados a obtenerlos de sus dietas.

De ahí que los insectos que solo se alimentan de la savia de las plantas, no obtienen Suficientes aminoácidos y otros compuestos importantes. Por ello algunos de estos insectos forman relaciones bilaterales estables con un simbionte, dos, o incluso, a veces, más, a fin de garantizar su abastecimiento de aminoácidos esenciales.

Esas bacterias viven solo dentro de ciertas células de insectos, que forman órganos especiales destinados exclusivamente a alojarlas.

Pero volvamos al caso del Planococcus citri… Lo asombroso es que una especie de bacteria vive dentro de otra, en lo que es una intrincada pero eficaz estructura anidada. Se trata de una compleja organización, sin precedentes conocidos en la ciencia animal.

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