Salud

Espirulina: neuroprotector cerebral

Un superalimento de pequeñas dosis

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Espirulina |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Millones de personas en todo el mundo utilizan la espirulina como complemento alimenticio en su dieta siguiendo las recomendaciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre el empleo de este suplemento contra la malnutrición en situaciones de emergencia humanitaria para conseguir un desarrollo sostenible.

Los beneficios de esta cianobacteria sobre el organismo son conocidos desde tiempos remotos. En 1940, el ficólogo francés Pierre Jean Louis Dangeard, tras observar que los habitantes del lago Chad, en África, a pesar de vivir en un medio bastante hostil por la falta de alimentos, eran fuertes, estaban bien desarrollados y no caían enfermos.

Cianobacteria misteriosa

Estudios posteriores demostraron que estos tomaban un alimento consistente en una especie de tortas verdes que secaban al sol. Analizados los nutrientes, descubrieron la espirulina, un superalimento que aporta vitaminas, minerales, aminoácidos y proteínas en gran cantidad.

Mejora la memoria

La ingestión de espirulina contribuye a mejorar la capacidad memorística, ya que ayuda a proteger el sistema cognitivo e incentiva el funcionamiento cerebral y el sistema nervioso. Ayuda a promover el bienestar general y equilibra el sistema nervioso conduciendo a la reducción de los cambios de humor y estrés.

Relajante del cerebro

Uno de los principales ingredientes de la espirulina es el triptófano, cuya función es sintetizar las proteínas y estabilizar el sistema nervioso. El triptófano es un aminoácido que actúa como llave para que el organismo segregue serotonina, la hormona de la felicidad. Al actuar como precursor de la serotonina, regula el estado de ánimo, el estrés y apetito.

Este aminoácido es imprescindible para la síntesis de melatonina, la hormona clave para regular los ciclos de sueño y vigilia, de modo que contribuye a que durmamos mejor. El cuerpo no puede producirlo por sí mismo y por eso debe ser ingerido a través de la alimentación. Por todas estas razones, se considera que tener unos buenos niveles de triptófano ayuda a prevenir trastornos como el insomnio, depresión y ansiedad.

Neuroprotector cerebral

Cada vez es mayor el interés que genera la espirulina como neuroprotector para prevenir y tratar un amplio número de enfermedades relacionadas con el sistema cognitivo, tales como el Alzheimer, Parkinson, esquizofrenia y los síndromes derivados de la conmoción cerebral.

Los últimos estudios científicos han descubierto que las toxinas y los metales pesados se acumulan en el cerebro a lo largo del ciclo vital, inhiben la correcta función cerebral y conducen a las temidas enfermedades cognitivas.

La espirulina, por su alto contenido en clorofila, es un agente importante en la eliminación de metales pesados y toxinas de las células, nos ayuda a mejorar las funciones del cerebro y protege a las neuronas de posibles daños por su contenido en radicales libres. Actualmente se están llevando a cabo experimentos que relacionan la espirulina con la mejora de los síntomas en pacientes que padecen alzheimer o parkinson, aunque aún no se conocen las conclusiones.

Reduce el riesgo de embolias

Cuando hablamos de embolias o isquemias cerebrales nos referimos a la falta de flujo sanguíneo en el cerebro, lo que provoca falta de oxígeno y puede causar un derrame cerebral. Tan sólo diez segundos interrumpidos de flujo de sangre en el cerebro puede causar pérdida del conocimiento y provocar graves consecuencias para la salud.

En un estudio realizado por el Instituto de Tecnología Farmacéutica de la India se descubrió que una pequeña dosis diaria de espirulina tiene un efecto protector sobre el sistema nervioso de los roedores expuestos a grandes cantidades de radicales libres, en comparación con las ratas a las que no se les administraba espirulina a lo largo del experimento. Esta prueba de laboratorio muestra el efecto prometedor de la espirulina sobre la prevención de embolias.

Proporciona energía vital

La espirulina actúa como complemento deportivo, tiene el poder de ayudar a que nuestros músculos se recuperen más rápidamente una vez terminado el ejercicio y, además, funciona como un poderoso antioxidante.

Su ingestión diaria reduce el agotamiento, por lo que tanto el deportista como aquellas personas que han seguido siempre una vida sedentaria y están empezando a practicar ejercicio, pueden dejar atrás sus límites, haciendo que el resultado de su entrenamiento sea más productivo.

Mel/Bga

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