Salud

¿Qué es la disforia postcoital?

Este estado puede durar desde escasos minutos hasta varias horas

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Relción |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Quienes sufren de disforia postcoital sienten una enorme tristeza después de mantener relaciones sexuales. Este estado puede durar desde escasos minutos hasta varias horas.

Podríamos decir que este estado es similar a sufrir “depresión” después del sexo. No hace falta sufrir depresión para sentir este malestar. Algunos expertos en sexualidad humana señalan que la razón de esta tristeza está en que la relación sexual satisface solo la parte biológica y no la emocional.

Sin embargo, la respuesta aún no está clara. Puede que simplemente se trate de la reacción de algunas personas al cúmulo de excesos bioquímicos que se suceden tras el orgasmo.

El doctor Richard A. Friedman, profesor de psiquiatría clínica y director de una clínica psicofarmacológica, ha estudiado recientemente este tema. Comenta que en los últimos años ha tenido varios pacientes con este síndrome.

El primer paciente que recibió por esta causa fue una persona de 25 años de edad. Esta persona, después de mantener relaciones sexuales, pasaba un día entero con sentimientos de profunda tristeza. Su salud era excelente (tanto mental como orgánica) y no tenía grandes problemas en otras áreas de su vida.

Según comenta el doctor “yo podría haber elaborado una explicación muy sencilla. Podría haber argumentado que esta persona había escondido los conflictos sobre el sexo. O que había sentimientos ambivalentes acerca de su pareja. Sin embargo, no encontré explicación. Aunque su angustia era muy real, le dije que no tenía un gran problema que requiriera tratamiento”.

¿Cuál puede ser la causa de la disforia postcoital?

Diversos estudios han demostrado que durante el orgasmo hay un fuerte descenso de la actividad en la amígdala. La amígdala es una región del cerebro que participa en el procesamiento de estímulos como el miedo.

Recientemente, Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, ha utilizado imágenes de resonancia magnética para examinar el circuito neuronal que se activa en las personas enamoradas. Sus resultados han concluido que existe una activación del cerebro en el circuito de neuronas dopaminérgicas cuando a una persona se le muestra la fotografía de su pareja. Así pues, aparte de causar placer, el sexo disminuiría el temor y la ansiedad.

La pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿sería este punto de actividad la causa de la disforia? ¿alcanzar un punto tan alto llevaría a una bajada pronunciada hacia la tristeza?

La disforia postcoital podría curarse con fármacos

El doctor Friedman ha optado por no forzar una respuesta a la pregunta del apartado anterior. Quizá sólo se trate de la reacción a este auge de la actividad de la amígdala. Entonces, la solución del doctor ha sido recetar una dosis mínima de Prozac, un conocido antidepresivo.

Sus pacientes reportaron que disfrutaron un poco menos del sexo, debido a que este antidepresivo disminuye la libido, sin embargo no sintieron tristeza después de mantener relaciones sexuales. Y es que los problemas sexuales no siempre esconden oscuros problemas psicológicos.

Pensemos que el órgano sexual más importante de los seres humanos es el cerebro. El sexo puede ser el más físico de los actos, pero la tristeza no deja de tener una base fisiológica también. En cualquiera caso, con una u otra intervención, derivado de una u otra causa, lo que es claro es que el fenómeno existe y que todavía nos quedan por responder muchas preguntas en torno a él.

Mel/Bga

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