Salud

¿Le gusta el pan blanco?

En las páginas médicas el tema de este alimento, de alto consumo entre los humanos

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Pan blanco |

Oliverio Celaya |

El pan nuestro de cada día, ahora tiene la mirada de los médicos con bastante frecuencia. Esta afirmación hace que existan decenas y quizás centenas de artículos sobre el particular, y para no quedarnos atrás ahora el asunto apunta al blanco.

Si estás cuidando tu salud a través de la alimentación, una de las mejores decisiones que puedes tomar es dejar de comer pan blanco, dicen los argumentos médicos reproducidos por la web Todo-Mail.

La mayoría de personas que están a dieta lo saben, porque lo tienen prohibido. La opción más inteligente es dejar de comer harina refinada -pan blanco- en favor de otros panes elaborados con otros granos sin procesar.

No solo se trata de referencias al pan de molde de los sándwiches, las ricas tostadas del desayuno del fin de semana, entre otros preparados, si no que este elemento también le estás tomando en las pizzas, en los panecillos del restaurante, la baguette que compras de camino a casa y mucho mas.

Debes saber que todos estos alimentos vienen acompañados con otros riesgos para la salud, bastante menos apetecibles. Y por lo tanto algunas recomendaciones son necesarias por lo menos a observarlas, leerlas.

Empecemos con el primer aspecto: Demasiado mezclado. El trigo que cultivamos en el mundo moderno es tan híbrido que prácticamente ha dejado de ser un alimento sano.

Contiene una cantidad elevada de gluten, una proteína que tiende a irritar las paredes intestinales, y muchos menos minerales y vitaminas que hace cientos de años.

Es una verdadera lástima, porque el trigo era realmente un alimento adecuado y hoy en día, a pesar de ya no ser tan conveniente sigue siendo clave en la alimentación de la población mundial, siendo usado en multitud de harinas y alimentos, especialmente como espesante.

Demasiado pobre en fibra, vitaminas y minerales. El trigo integral en general tampoco es bueno para la salud, pero al menos contiene fibra, vitaminas y minerales.

El caso de la elaboración del pan blanco, el problema es aún mayor, porque elaborarlo se retira del trigo el germen y el salvado, que se destinan para la alimentación del ganado porcino y otros animales de granja, entre otros usos alternativos.

Demasiado salado. El pan blanco moderno está demasiado salado. Contiene de media 19 gramos de sal por cada kilo de pan.

Una barra de 250 gramos contiene 4,7 gramos de sal, la cantidad máxima diaria que recomienda ingerir la OMS, que es de algo más de cuatro gamos al día por persona.

Según datos recogidos por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), en España la fuente principal de alimentación dietética de sodio en la población adulta es precisamente el pan.

Demasiado dulce. El pan blanco no es un azúcar de absorción lenta, más bien es un azúcar de respuesta rápida con un índice glucémico elevado, que provoca un gran desgaste de insulina y reacciones de hipoglucemia.

Y Demasiado gluten. El trigo moderno, resultado de procesos híbridos, se ha seleccionado por su riqueza en gluten.

El gluten es una mezcla de proteínas. Cuanto más gluten tiene en la harina, más fermenta el pan y se vuelve más elástico y esponjoso. El pan parece más apetitoso, más hinchado y por tanto, se vende mejor.

El problema es que el sistema digestivo de muchas personas no tolera las cantidades de gluten que presenta el pan moderno. La intolerancia al gluten provoca cansancio, dolores abdominales, diarrea, reflujo gastroesofágico, problemas articulares, eccemas e incluso trastornos neurológicos.

Por lo tanto, ya sabe, una opción pude ser el pan negro, el integral y otras variantes que pueden sustituir a este habitual pan blanco, que parece está descalificado a la vista en estudios de los médicos.
mem/rfc

 

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