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Salud mental y redes sociales

Muchas personas suelen buscar ayuda a través de Facebook, Twitter e Instagram

Redes sociales
Salud mental y redes sociales |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Muchas de las personas que con anterioridad buscaban ayuda en foros temáticos anónimos, ahora están empezando a utilizar las redes sociales para hacer públicos sus problemas de salud.

La relación de las redes sociales con la salud mental es controvertida. Si el propio Facebook nos avisaba de que frecuentar las redes sociales puede ser perjudicial, ¿por qué las personas las usan para buscar apoyo? La “exposición” de los famosos en las redes también ha contribuido a concienciar sobre el tema.

El año pasado, Sinead O’Connor publicó en las redes un video en el que mostraba sin tapujos que necesitaba ayuda. La cantante esperaba servir de ejemplo, y utilizó el hashtag #OneOfMillions. Su publicación generó un debate sobre cuál es el modo correcto de pedir ayuda, pero no hubo respuestas concluyentes.

Actualizaciones de estado y puestos de trabajo

Se estima que el 39 por ciento de las personas que buscan información sobre salud utiliza las redes sociales, y a menudo se unen a grupos relacionados con enfermedades concretas. Muchos de ellos han empezado a usar sus perfiles personales para exponer públicamente su problema. Si bien no hay datos de cuántos son los que actúan así, Facebook ha constatado que sus usuarios dedican las actualizaciones de estado para hablar sobre su salud mental, tendencias suicidas incluidas.

Los estudios no solo han establecido relación entre las redes sociales y el aumento del ciberacoso. También han relacionado la publicación de información sobre comportamientos de riesgo (como el alcoholismo social) con la disminución de las oportunidades de empleo. Por eso hemos de ser conscientes de que, si publicamos información sobre nuestra salud, nuestros eventuales empleadores podrán conocer nuestro historial.

Pedir ayuda a través de las redes sociales para tratar trastornos mentales tiene elementos positivos, siempre y cuando se haya solicitado previamente asesoramiento médico y se haya recibido un diagnóstico firme. Pero si las actualizaciones de estado transmiten un tono de lamento pueden provocar que la persona sea percibida como una quejona y que los amigos no sepan ver en esos mensajes una llamada de socorro, lo que puede provocar aislamiento y vulnerabilidad.

Es posible que las personas se harten de las constantes publicaciones de quienes hablan de su salud mental, y acaben respondiendo de forma negativa. Así pues, aunque puedan ser herramientas positivas para quienes buscan ayuda, ¿debemos considerar que las redes sociales son un mecanismo positivo de apoyo a la salud mental? ¿O debemos seguir fingiendo que nuestras vidas son perfectas y que siempre estamos contentos porque eso es lo que los “amigos” de Facebook e Instagram quieren ver?

A corto plazo, parece que las redes sociales pueden ser útiles para crear redes de apoyo para los que sufren trastornos mentales. Sin embargo, a largo plazo, parece necesario modificar la percepción social de estas enfermedades. Si no se producen cambios de percepción, al menos debemos estar preparados para afrontar la ausencia de ofertas de trabajo.

Mel/Bga

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