Salud

Cigarros electrónicos

Los médicos lo descartan como terapia para dejar de fumar, sin embargo sus seguidores se niegan a abandonarlo

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Cigarros electrónicos |

B. García |

Mucho se ha debatido sobre los cigarros electrónicos o e-cigarettes. Los médicos lo descartan como terapia para dejar de fumar mientras que sus seguidores lo consideran una gran alternativa. Lo cierto, es que cada día es más común ver a alguien en la calle con uno de estos sustitutos del cigarro. Entonces surge la pregunta de si realmente ayuda o es una simple moda fundamentada en mitos de salud.

Según el profesor del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Boston, Michael Siegel, los cigarros electrónicos son 99 por ciento menos dañinos que los normales, simplemente porque estos últimos contienen más de 4000 componentes químicos. De hecho, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, en Portland, casi tres cuartas partes de los jóvenes estadounidenses, lo creen así.

Los e-cigarette utilizan un líquido que contiene nicotina, propilenglicol, glicerol y extractos de hierbas o esencias que la dan diferentes sabores. Lo que hace este aparato es calentar estas sustancias, para que el consumidor aspire el vapor y así emular a un cigarro normal. Se les conoce también como vapeadores.

Muchas de las compañías que expenden este producto, los ofrecen como una herramienta para dejar de fumar. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica afirma que estos vapeadores pueden generar cambios pulmonares como la broncoconstricción (estrechamiento de las vías respiratorias), asma en niños, irritación en los ojos, garganta, neumonía lipoidea y en algunos casos, se han encontrado restos de glicerol en los pulmones.

Aunque en efecto, contiene menos sustancias tóxicas, el propilenglicol se descompone a altas temperaturas, produciendo óxido de propileno, considerado como un probable carcinógeno (que produce cáncer). En el caso del glicerol, produce acroleína; y se han encontrado además rastros de otros carcinógenos como nitrosaminas, compuestos orgánicos y fenólicos volátiles y altos niveles de níquel, más que en un tabaco original. Al incluir nicotina a los cigarros electrónicos, hay más posibilidades de incrementar la frecuencia cardiaca y los niveles de cotinina en la sangre.

Lo que pudiese ser favorable del cigarrillo electrónico es que se le puede incluir o no la nicotina. En ocasiones suelen colocarle esencias de sabores como si fuese una versión portátil de un narguile o cachimba.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el e-cigarette no es considerado un tratamiento valedero para las personas que intentan dejar de fumar. El organismo objeta que no existen estudios que demuestren la efectividad de este producto como terapia de reemplazo o su toxicidad y menos, sus efectos a largo plazo.

¿Sirven o no? La American Heart Association citó varias pruebas clínicas que contrastaron otras terapias de sustitución de nicotina y dieron como resultado, que efectivamente el uso de estos dispositivos no está relacionado con dejar de fumar exitosamente. Incluso en algunos casos, se ha vuelto una introducción al mundo de los fumadores.

Mel/Bga

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