Salud

Ese sueño que tanto mencionamos

Debemos profundizar constantemente en este tema de nuestras vidas, por lo menos con algunos pequeños detalles que muchos desconocen

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Oliverio Celaya |

Del sueño volvemos a hablar ahora, porque al parecer se trata de todo un misterio que pese a leer muchos artículos al respecto siempre tenemos una especie de nube sobre los detalles más importantes a tener en cuenta.

De ahí que recopilemos algunas recomendaciones de los galenos para por lo menos paliar en algo lo poco que comprendemos de tan importante etapa de nuestros días.

Para muchas personas dormir mucho es perder el tiempo, pero no es así, de ahí que desglosemos algunos detalles que de seguro nos ayudaran a tener una mejor calidad de vida.

De ahí que mi médico de cabecera desglosara ciertos aspectos que de seguro seguiré lo mejor que pueda.

Una de las recomendaciones más extendidas sobre el sueño es la de dormir ocho horas cada noche. El consejo se sustenta en investigaciones que indican que tanto quienes duermen mucho como quienes duermen poco tienen una mayor probabilidad de sufrir de ciertas enfermedades y de vivir menos tiempo.

Pero es difícil saber si es la falta de sueño la que causa la enfermedad o si se trata de un síntoma de un estilo de vida poco saludable.

Es necesario asumir que una persona duerme poco cuando de forma regular disfruta de menos de seis horas diarias de sueño; mientras que se considera que duermen demasiado quienes lo hacen durante más de nueve o 10 horas al día.

Shane O`Mara, profesora de investigación cerebral experimental en el Trinity College de Dublín, explica que pese a las dificultades para determinar si la falta de sueño es una causa o un síntoma de una mala salud, son dos aspectos que se refuerzan mutuamente.

La gente que está menos en forma hace menos ejercicio, lo que les lleva a dormir mal, por lo que terminan exhaustos.

Una revisión de 153 estudios en los que participaron más de cinco millones de personas encontró que no dormir lo suficiente estaba asociado de forma significativa con la diabetes, la alta presión sanguínea, las enfermedades de corazón y la obesidad.

Privar a las personas de suficiente sueño durante apenas unas pocas noches consecutivas puede ser suficiente para llevar a adultos saludables a un estado prediabético. Esta moderada privación de sueño dañó la habilidad de sus cuerpos de controlar los niveles de glucosa.

Una investigación demostró que aquellos participantes que dormían menos de siete horas tenían una probabilidad casi tres veces mayor de desarrollar un resfriado que quienes dormían siete horas o más.

Quienes no duermen lo suficiente también producen un exceso de la hormona ghrelina, vinculada con la sensación de hambre, y, al mismo tiempo, tienen una insuficiente producción de la hormona leptina, asociada con la sensación de saciedad, lo que podría contribuir con el riesgo de obesidad.

Al dormirse, las personas pasan por distintos ciclos de sueño. Cada uno de estos dura entre 60 y 100 minutos y juega un papel distinto en muchos de los procesos que ocurren en el cuerpo durante el sueño.

La primera etapa en cada ciclo consiste en un estado relajado en el que estamos entre dormidos y despiertos. La respiración se desacelera, los músculos se relajan y cae la frecuencia cardíaca.

La segunda etapa se caracteriza por un sueño ligeramente más profundo. Te puede sentir despierto, lo que significa que muchas noches puedes estar dormido y no saberlo.

El sueño profundo caracteriza la tercera etapa. Es muy difícil despertarse durante este período cuando el cuerpo realiza el menor número de actividades.

Después del sueño profundo regresamos a la segunda etapa por unos pocos minutos y entramos en la etapa conocida como REM (movimientos rápidos de los ojos, por su sigla en inglés) que es cuando soñamos.

En general, las personas tienden a irse a dormir al final de la tarde durante siete u ocho horas, pero eso no siempre fue así.

Según un estudio de Roger Ekirch, profesor de Historia en la Universidad Virginia Tech, hace cientos de años los humanos en distintas partes del mundo tendían a dormir durante dos períodos distintos por cada noche.

Ekirch descubrió que las personas tendían a dormir un primer bloque poco después de anochecer, luego se despertaban durante un par de horas y, finalmente, dormían durante un segundo bloque.

Los expertos señalan que los adolescentes requieren de hasta 10 horas de sueño cada noche, pero casi la mitad de ellos no lo consiguen, según datos del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido. Los dormitorios están cada vez más llenos de distracciones como computadoras portátiles, tabletas o teléfonos celulares, haciendo difícil que los jóvenes descansen.

Por demás, otro estudio apunta a los hábitos de sueño en 20 países industrializados, cuando encontraron diferencias de hasta una hora en relación con el momento en el que la gente se acuesta y se levanta.

Sin embargo, en general, la duración total del sueño era bastante similar en la mayoría de los casos.

Otro elemento curioso es el que existen personas que tienden a funcionar mejor por las mañanas y otras que lo hacen por las tardes. Hay evidencias genéticas de ello, pero la introducción de la luz artificial parece haber exacerbado ese efecto, especialmente para quienes prefieren acostarse tarde.
mem/rfc

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