Salud

La dieta de los vikingos es la más eficaz

La realidad detrás del mito

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Vikingos |

Redacción Central |

Cuando pensamos en los vikingos nos viene a la mente hombres barbudos, salvajes, desgarrando con sus dientes pedazos de carne cruda y bebiendo en jarras en forma de cuernos. Sin embargo, varios estudios han confirmado que las antiguas tribus nórdicas tenían una dieta bastante saludable y avanzada.

Recientemente, el Instituto Karolinska, en Suecia, reveló que quienes siguen la famosa alimentación nórdica sufren menos deterioro en la memoria y combaten la demencia en la vejez.

Los expertos llegaron a esta conclusión tras evaluar a dos mil 223 suecos, con el objetivo comprobar si la disposición de la rutina alimenticia guardaba alguna relación sobre la función cerebral.

Los resultados, presentados en la Conferencia Internacional de la Asociación del Alzheimer, constataron que el apego a la dieta trajo aparejado menor deterioro en la memoria y más destreza en el pensamiento pese al correr de los años.


¿Qué comían los vikingos?

La alimentación de los vikingos estaba basada en altas cantidades de pescado procedente de los mares y lagos, y de carne de vacas, ovejas, cerdos, cabras y aves de corral.

Igualmente, incluía una gran cantidad de frutas y verduras como las coles y las legumbres, e incluso alimentos integrales como avena, centeno y cebada.

Según el Centro Vikingo de Ribe, en Dinamarca, los banquetes nórdicos medievales también estaban llenos de productos lácteos pues, además de poderosos guerreros, los vikingos eran hábiles pastores, cazadores y pescadores.

Explica que tanto la carne como el pescado se ahumaba, secaba o salaba en verano y otoño para asegurar suficientes provisiones para los largos meses de invierno o para abastecerse durante las lejanas redadas alrededor de Europa.

Aunque se suele creer que los vikingos eran muy primitivos, lo cierto es que parte de su comida era cocinada sobre fuego abierto o una chimenea, y su sabor era comúnmente mejorado con cebolla, ajo, perejil y eneldo.

Se dice que con el tiempo se familiarizaron con el aceite de oliva, al que conocieron durante sus redadas al sur de Europa.

El Museo de Historia Cultural de Oslo, en Noruega, indica que el menú diario de los vikingos dependía enormemente de las estaciones. En invierno, contenía una alta proporción de proteína animal, pescado y pocas hierbas silvestres y durante el verano, incluía una variedad de bayas, manzanas, ciruelas, cerezas, grosellas, frambuesas, así como tubérculos y verduras.

El pan lo hacían con cebada, centeno, legumbres y, más raramente, trigo. En cuanto a las bebidas, preparaban una cerveza con cebada y aguamiel (miel fermentada y agua) y el ‘bjorr’, una especie de licor fuerte, preparado con zumo de fruta fermentada.


La dieta nórdica en la actualidad

Tomando en cuenta los patrones alimentarios de los vikingos, un grupo de investigadores creó la nueva dieta nórdica, conocida como NND (The New Nordic Diet, por sus siglas en inglés).

Aseguran que es óptima para personas con sobrepeso, previene la diabetes tipo 2 y los problemas cardiovasculares. Recomiendan incluir más frutas y vegetales en la dieta, en concreto, más bayas, repollo, verduras de raíz, legumbres, hierbas aromáticas y papas; prestar particular atención a los cereales de grano integral, como la avena, el centeno y la cebada; añadir pescados provenientes del mar y los lagos; y comer carne de más calidad, pero en porciones más pequeñas.

Además, fomentan obtener más alimentos de los parajes naturales; consumir comida orgánica, siempre que sea posible; evitar los aditivos; adaptar las comidas a cada estación del año, tomar más comidas caseras e ingerir menos comida basura.

mem/ele

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