Salud

El sí y el no de dormir la siesta

Ese proceso contribuye a reducir la presión arterial y mejora el metabolismo

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Redacción Central |

Distintos estudios confirman que una pequeña siesta de 10 a 20 minutos, nos aclara las ideas y nos pone las pilas y si se prolonga hasta los 45 minutos, contribuye a reducir la presión arterial, mejora el metabolismo y favorece la creatividad, no obstante, echar un pestañazo no les sienta bien a todas las personas.

Estos son algunos de los problemas de la siesta:

1. Arrastra muy mala fama

A la siesta se le conoce también como el yoga hispano y una investigación de la revista Neurology confirmó que es una costumbre cada vez menos frecuente en los países del sur de Europa: la practican el 15 por ciento de los italianos y solo un 9 por ciento de los españoles; y reconocen echársela el 16 por ciento de los británicos.

2. A veces produce dolor de cabeza

Puede desencadenar un tipo específico de dolor conocido como cefalea despertador y de ella solo se sabe que afecta a personas predispuestas biológicamente a padecerlo y, en general, a partir de los 50 años, y tiene una peculiaridad: es más fuerte en los hombres que en las mujeres. Esta cefalea puede durar de 20 minutos a varias horas, y afectar al lado izquierdo de la cabeza, al derecho o a ambos al mismo tiempo.

3. Favorece el insomnio

Cada persona tiene un ritmo de sueño y vigilia, pero el de algunas es tan vulnerable que una siesta puede arruinar el descanso nocturno y para atajar el problema, según los especialistas, hay que detectar cuál es la causa y, además, conviene aplicar medidas de higiene: si una persona que sufre insomnio se echa a dormir después de comer, tiene que ser durante muy poco tiempo y dejando un intervalo de al menos siete horas entre la siesta y la noche.

4. Con EPOC avanzada, prohibida

Salvo que se tenga a mano el dispositivo que garantiza una buena oxigenación de la sangre durante el sueño, las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tienen contraindicada la siesta. La razón es que la relajación de la musculatura que se produce durante el descanso puede hacer que el enfermo sea incapaz de movilizar suficiente aire para respirar correctamente y aparezca fatiga o incluso una falta de oxígeno que puede ir unida a la dificultad de eliminar el anhídrido carbónico. Este hecho puede ser grave, ya que la sangre no se purifica como en la respiración normal.

5. Acentúa los problemas gástricos

Si alguien con hernia de hiato y se tumba recién haber comido, va a tener reflujo gastroesofágico y el descanso no va a ser reparador; por eso, es mejor que duerma sentado. La misma norma deberían aplicarse las personas muy obesas y los especialistas les recomiendan, para este caso, dejar pasar un rato y moverse un poco antes de conciliar el sueño, para que la comida baje. ¿Por qué tienen prohibido acostarse? Pues porque suelen entrar en un sueño muy profundo y corren el peligro de quedarse dormidos durante demasiado tiempo.

6. Puede indicar apnea del sueño

Si una persona necesita descansar al mediodía durante más de una hora para despejarse, debería ir al médico para comprobar si sufre apnea. Este sueño puede deberse a las interrupciones en la respiración que se producen durante la noche que hacen que este no sea reparador. Según un estudio reciente, los pacientes que dormían tanto tiempo después de comer presentaban este problema y por consecuencia registraban mayor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Los especialistas sostienen que la apnea es entre 2,5 y 5,5 veces más frecuente entre las personas que practican la siesta olímpica.
mem/hl

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