Salud

La Coprolalia

Las incontrolables palabras obscenas

Coprolalia
Coprolalia o cacolalia es la tendencia patológica a decir obscenidades |

B. García |

A veces los sujetos no se pueden contener. Todos tenemos un límite, pero, ¿qué sucede cuando hay personas que traspasan dicho límite y detrás hay una enfermedad?

Algo así sucede con las personas que padecen coprolalia, incapaces de moderar su necesidad de decir obscenidades. La coprolalia es un síntoma confuso del Síndrome de Tourette. Recordemos que el Síndrome de Tourette es un trastorno hereditario desarrollado en la niñez más allá de cultura o raza.

Incluye tics vocales y motores, expresiones inaceptables y movimientos involuntarios. Uno de los síntomas asociados al Síndrome de Tourette, como decimos es la coprolalia.

En general, las referencias de los enfermos de coprolalia se dirigen a excrementos, insultos, desprecio por personas y objetos, actos sexuales malsonantes, áreas genitales, etc.

Curiosamente, siendo este problema el síntoma más conocido del Síndrome de Tourette, es el socialmente menos aceptado y el más escaso. Pocos pacientes sufren la coprolalia, noticia positiva, pues no es fácil una integración social en personas con este déficit.

No debemos pensar en una persona con coprolalia como aquella que al hablar dice constantemente obscenidades. En realidad, va mucho más allá, pues no es una mera costumbre. Cualquier individuo sabe más o menos cómo introducir una palabra malsonante según el contexto social.

En el caso de la coprolalia, las obscenidades se repiten de forma compulsiva. En ocasiones, el paciente puede repetirlas una y otra vez. Además, suelen usar tonos muy altos con ritmos vocales poco adecuados en una conversación normal.

Para un afectado de este trastorno, la vocalización de obscenidades en cualquier contexto social puede resultar vergonzosa, pues es del todo involuntario. En ocasiones, el uso de palabras malsonantes relacionadas con razas o etnias supone un serio problema.

Es básico entender que estos sujetos no sienten generalmente lo que dicen. Una obscenidad no tiene por qué reflejar realmente su pensamiento. De hecho, muchas de las frases que vocalizan no tienen por qué tener sentido, pese a que sean complejas e incluso cómicas, llegado el caso.

No olvidemos que para estas personas, su problema puede resultar angustiante. Surgen de su boca obscenidades que no desean decir, en el lugar y el momento más inapropiado. Este efecto se debe a problemas en los mecanismos inhibitorios de su cerebro.

Por fortuna, sabemos que esta afección no debe ir más allá de un mero tic. Una vez detectada y tratada, el círculo social del paciente ha de ser comprensivo. Es básico entender que los gestos y palabras son totalmente involuntarios.

Si usamos la empatía, sentiremos el sufrimiento social y personal que pueden llegar a sentir estos individuos. De ahí que sea necesario aceptar el síntoma por parte de su entorno social más cercano. Solo así podremos ayudarles a tener una vida plena y productiva.

Recuerde que la coprolalia o el propio Síndrome de Tourette no deben ser obstáculo para que la persona sea aceptada y querida, de manera que esta pueda establecer unos pilares sociales de seguridad sobre los que desarrollar todo su potencial.

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