Salud

¡No a las relaciones sexuales!

Vivimos en una cultura criticada por estar hipersexualizada

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La asexualidad |

B. García |

Vivimos en una cultura criticada por estar hipersexualizada, aunque también podríamos describirla como saturada por el sexo y por la expectativa de que a todo el mundo le encante, pero aquellos sujetos que no se interesan por tener relaciones sexuales son mal vistos.

Si uno se siente identificado, probablemente esté agazapado en las sombras, temeroso de hablar sobre lo que se concibe como una aberración social. Sin embargo, no querer tener relaciones sexuales no es algo extremadamente insólito. El relativo silencio sobre el tema refuerza la idea de que la gente que no está interesada en el sexo tiene algún problema y no ayuda que quienes deciden hablar del tema reciban reacciones negativas por parte de la sociedad que les rodea.

Que algún sujeto se encuentre en un periodo de asexualidad, no quiere decir que esté pasando por un trauma; sencillamente se toma un descanso del sexo, hay cantidad de razones para pensar en otras cosas de la vida. En la inmensa mayoría de los casos, no querer tener relaciones sexuales no es una prueba de un problema patológico que necesite tratamiento y no tiene porqué ser motivo de insatisfacción.

Cuando alguien se abre y habla sobre el tema, se crean las condiciones para que otros puedan hacer lo propio; aumenta la conciencia de que, para muchas personas, el sexo no es la quinta esencia de la vida y no pasa absolutamente nada. Los que lo quieran tienen para dar y regalar y no hay ninguna razón para avergonzar a los que no.

Para quienes enfrentan un trauma, el desinterés sexual podría ser un síntoma, pero aun así no es un problema. Los traumas sexuales o de otro tipo han de tratarse con mucha atención. Instar a los individuos a tener relaciones demasiado pronto no hará más que agravar su sensación de aislamiento.

No obstante, muchas de las personas que no quieren sexo son asexuales: miembros de una orientación sexual amplia y compleja, que abarca toda una gama de gente que no tiene apetito sexual por diferentes motivos, pero que es completamente feliz.

Para muchos sujetos asexuales, el sexo no entra en sus planes o no es una faceta particularmente importante de la relación, por lo que buscan a personas que compartan sus prioridades e intereses. A veces estas relaciones se tachan despectivamente de meras amistades o profundas conexiones platónicas, pero su naturaleza es más compleja. Es perfectamente posible sentir atracción romántica sin interés sexual, tener un matrimonio sin sexo o establecer una relación fructífera en la que el sexo desempeñe un papel mínimo o nulo.

Alrededor de un 1 por ciento de la población se identifica o se ha identificado, como asexual. En estos casos, el no querer tener relaciones sexuales no es algo que pueda explicarse sin más. Al igual que sucede con las personas sexuales, los sujetos asexuales no presentan ningún problema o rareza debido a su orientación.

Lo importante no es el sexo, sino que uno sea feliz y lo que opinen los demás no influya de forma negativa en nuestras vidas.

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