Salud

¿Es la envidia patológica?

Una emoción compleja en muchos individuos de baja estima

envy
“Envidia” en latín significa “mirar con mal de ojo” |

B. García |

Etimológicamente, la palabra  “Envidia” viene del latín: “in video”, que significaba  “mirar con mal de ojo”, “mirar mal”. La envidia es un sentimiento considerado negativo, incluso, vergonzoso, hasta para el propio envidioso. Es sentir tristeza por el bien de otro.

La envidia es una emoción que va por grados:

-Envidia normal: Es querer o anhelar lo que otro posee, pero sin desear mal a la otra persona. Este tipo de envidia suele ser bastante habitual, no es vergonzosa y puede reconocerse.

-Envidia patológica: No solo es anhelar un bien que otro posee, sino desearle mal al otro. El origen de la envidia patológica se encuentra en el Narcisismo. El envidioso patológico, sería un sujeto carente de autoestima y sumido en la inseguridad: querría ser “el preferido”, “el único”, “el mejor”, “el que más disfruta”.

La envidia patológica se mezcla con el odio, por eso es tan corrosiva. Además, es una pasión que aísla, porque  el envidioso construye un muro de separación entre él y los demás. Produce también una alteración en la percepción, porque todo lo bueno que pueda hacer el envidiado, es considerado como malo. Si además se suma un sentimiento de impotencia, la envidia se convierte en resentimiento. Esta  envidia ataca al otro sin más, solo por su pura existencia.

 

ASPECTOS DAÑINOS DE LA ENVIDIA:

-Es una emoción destructiva. Como se basa en ser uno tan bueno como el objeto envidiado, si no se consigue este objetivo, se pasa a arruinar o destruir lo envidiado.

-Convierte en malo todo lo bueno, porque el envidioso posee una percepción alterada y no reconoce nada bueno del objeto envidiado.

-Como no puede reconocer el amor que le proporcionan otros, le impide realizar buenas identificaciones, con lo cual, propicia el perenne aislamiento, el cual, a su vez, aumenta la envidia.

Lo contrario de la envidia sería la gratitud. Esta, viene del agradecimiento que produce el amor y los cuidados del objeto amado. La gratitud templa la envidia. Si se supera la envidia patológica,  lo que quedaría, sería un resto de envidia, que se considera normal. Ya no sería una emoción destructiva, porque puede impulsar a una leal competencia con el objeto amado y ser un sentimiento “ego-sintónico” (en concordancia con el “yo”). De esta forma, esta envidia normal, no produce culpa ni persecución.

 

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