Salud

Mediocridad, arrogancia y competencias

Los mediocres contaminan su entorno sin que nos demos cuenta; debe existir un gran tacto en la relación con ellos, pues te harán ver la vida desde su perspectiva y “percepción ideal”

Mediocre
La falta de motivación, la baja estima y la queja constante ante los fenómenos que nos rodean caracterizan la vida de los mediocres |

Redacción Central |

Se entiende por mediocre aquello que es de calidad media, bastante malo.

 

La falta de motivación, la baja estima y la queja constante ante los fenómenos que nos rodean (de los cuales desgraciadamente nadie puede hacer en absoluto), se encuentra caracterizada la vida de los mediocres.

 

En disímiles ocasiones se le es mal llamado mediocres, a aquellos individuos que presentan un bajo nivel intelectual; cuando la mediocridad, en su mayor,  índice es observada en sujetos los cuales presentan un alto nivel de conquistas cognitivas alcanzadas en su vida estudiantil; lo más lógico es que estos seres se encuentren a la altura de las exigencias de la vida cotidiana y no se frustren constantemente ante situaciones que no lo meritan.

 

La molicie y el letargo son conductas altamente contagiosas. Para estos sujetos lo más importante es llegar a fin de mes sin que pueda ocurrir ningún hecho extraordinario para ellos, contrario, a lo que le sucede al individuo emprendedor donde en pocas ocasiones existen fenómenos inesperados.

 

Los mediocres contaminan a los de su alrededor, sin que nos demos cuenta, debe existir una gran tacto en la relación con ellos, pues te harán ver la vida desde su perspectiva y ¨percepción ideal¨. Por ellos en ocasiones se llegará al trabajo malhumorado, sin deseos, a rastra, se maldecirá la suerte, existirá una vida carente de sueños y aventuras, debido a ellos, y la relación que presentemos, nos empezaremos a comportar como personas sin metas, sin  aspiraciones, sin expectativas, la carencia comenzará  a ser nuestro más cerca aliado.

 

Este fenómeno es característico de individuos con alto nivel escolar (Nivel Superior). Al parecer para ellos la obtención de sus saberes es tan elevada que olvidan las bases de cualquier relación humana, las tareas que no sean de su especialidad no las realizan debido a que: ellos no estudiaron para eso o simplemente “yo no debo hacerlo”. Se comportan de modo inadecuado ante sujetos que no presentan simplemente su nivel académico o sus conocimientos específicos de alguna materia.

 

Estos creen “conocerlas todas¨, cuando en realidad, en su interior se sienten infelices, sólo pueden realizar una función X, no presentan competencias para enfrentarse a los quehaceres cotidianos y en su mayoría la resolución de tareas fáciles necesita niveles de ayuda. Su vida se vuelve monótona, la arrogancia, la prepotencia y la falsa modestia comienzan a dominarlos. Observamos un fenómeno de inversión proporcional entre sus saberes y su desenvolvimiento ante situaciones cotidianas.

 

Es necesario ser precavidos, pues de la calidad de relaciones que establezcamos con ellos, dependerá el nivel de éxito que experimentemos.

 

Depende de cada uno de nosotros escoger a nuestros compañeros de ¨travesía¨ (parejas, amistades, etc.) y en cada uno de nosotros se encuentra también el poder, para alejarnos o eliminar a estos ¨sujetos tóxicos¨, que sólo están en nuestra vida para contaminarla con sus falsos conceptos y valores. Para hacernos creer que ellos son grandes y de esta manera poder ellos asumirlo, cuando la realidad indica, de que somos el refugio de estos débiles con competencias.

 

Las competencias en la vida son el resultado de los saberes y la aprehensión de nuestras experiencias. Existen individuos de no muchos saberes que actúan ante la vida con desenvolvimiento, con astucia. Es característico de personas emprendedoras que salen a la búsqueda de soluciones, de problemas. No se ahogan en un vaso de agua, saben escuchar y aceptan la ayuda de los que les rodean; no esperan en casa a ver qué sucede o les desplazan la culpa de sus problemas a los otros.

 

El ser un sujeto no mediocre conlleva de un compendio enorme de relaciones satisfactorias que pueda expresar el individuo para con él mismo y con su entorno, de modo tal que su vida se le haga mucho más fácil y pueda disfrutarla a plenitud.

 

Por eso reza la frase “millonario no es aquel individuo que tiene mucho dinero, sino aquel, qué con lo que posee, es feliz”.

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