Salud

Frustración y padres light

Detrás de toda madre o padre light hay un individuo frustrado, de baja autoestima, abandonado en algo

frustrada
Una persona frustrada puede ser una persona infeliz |

Redacción Central |

La frustración es un estado de tensión emocional que se produce cuando una persona no puede conseguir el fin que persigue debido a un obstáculo que se interpone. Luego de realizar algunos intentos para conseguir lo que se propone y no conseguirlo, se presenta una situación para la que no se encuentra salida. Si no se logra controlar o solucionar la frustración hasta puede convertirse en odio y de allí, en amargura.

La conducta de la persona frustrada puede desorganizarse y volverse agresiva, a menos que se intente solucionar. Una persona frustrada puede ser una persona infeliz si no baja sus pretensiones o si no orienta su deseo hacia otros objetivos o las pospone para cuando las circunstancias sean propicias. Este odio puede ir en aumento y volverse una constante y convertirse en amargura.

Los padres superficiales o light: Son aquellos que viven de las apariencias y con serios complejos de inferioridad que terminan por afectar a sus propios hijos. Son aquellos donde los temas de fondo son compras, estatus, dinero, rodearse de, ir a, vivir tal o cual, existe poca o nula comunicación sobre temas importantes y por ejemplo hallamos madres que se comportan como adolescentes, se aburren de sus hijos y solo quieren salir con sus amigas, ir de compras todo el tiempo o al club y eligen nanas para que suplan su rol de madre.

Por lo general, detrás de toda madre o padre light hay un individuo frustrado, de baja autoestima, abandonado en algo, que no se perdona algo, que teme a la soledad o que aprendió a defenderse llamando la atención y fue madre o padre sin planearlo, sin estar preparado emocionalmente.

Muchos de estos padres no son reflexivos y si lo hacen es tarde. Lo terrible es que muchos carecen de voluntad y son soberbios, jamás lo admitirán, no saben pedir perdón y sus hijos son lo que ellos han sembrado. Las relaciones humanas no son sencillas y si bien no todas las personas pueden, ni saben comunicarse de manera adecuada, es preciso luchar por mejorar, mucho más cuando se tienen hijos. Hay procesos que son urgentes y no se puede esperar mucho tiempo porque los chicos crecen, se van de las manos como se va la vida.

Todos podemos ser mejores con decisión, con voluntad y ser mejores progenitores, es algo que se aprende y requiere dedicación, creatividad y sobre todo luchando por sacar del alma y mente todas aquellas actitudes insanas, temores, complejos, rencores que pueden caer como espadas sobre los hijos.

Los padres deben luchar por lograr que sus hijos sean fuertes, dignos, luchadores sin descanso y sobre todo humildes de corazón para aprender del dolor, creativos para vivir a plenitud, arriesgados y valientes para ir por sus sueños, con la capacidad de expresarse siempre de manera adecuada para ser comprendidos, respetados y llegar donde sus corazones quieran.

Si bien nadie nació sabiendo cómo ser padre, en la medida que una persona lo es, deberá ser más equilibrada, inteligente y sobre todo de espíritu noble y así cumplirá su rol con mayor acierto. En el camino deberá ir puliendo, mejorando con esmero, amor y voluntad, pero no siempre ello ocurre porque a miles de progenitores les cuesta mirarse y asumieron el rol sin resolver lesiones emocionales que luego contribuyen de manera terrible en la crianza de sus hijos.

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