Salud

Independencia personal

Existen sujetos que aunque crecen físicamente siguen dependiente de la familia como cuando eran niños

Infantilismo
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Redacción Central |

Existen sujetos que aunque crecen físicamente siguen dependiente de la familia como cuando eran niños. Sufre de lo que se llama infantilismo de adultos. Este sometimiento a la autoridad de los padres les impide alcanzar la madurez necesaria para resolver los problemas de la vida adulta. Dependen de los mayores para actuar, pensar y decidir en la vida diaria.

Como si existiera una atadura emocional invisible la cual le mantiene amarrados a sus padres impidiéndoles ser libre y alcanzar la independencia responsable del adulto normal. El individuo maduro normal se encuentra independiente de las relaciones de dependencia con sus padres que experimentaba en la infancia y ha aprendido a valerse por sí mismo.

Esta seguridad y confianza en sí mismo no equivale a una actitud de negativismo u oposición a la autoridad de los padres, no implica rebelión ni rechazo de la opinión de los mayores. Se puede coincidir o no con la opinión de los padres y ser un adulto independiente.

La autonomía de los mayores consiste en la adquisición de la capacidad de juzgar, actuar por cuenta propia y en la confianza y seguridad en sí mismo.

El sujeto maduro e independiente no actúa por la ciega influencia de las pautas y órdenes que recibió en la infancia, sino que es capaz de razonar, comprender las normas, principios de conducta y actuar en consecuencia de modo responsable. Un individuo con estas características ha alcanzado su independencia personal. Ha aprehendido su madurez psicológica, sabe llevarse bien consigo mismo y con los demás. Es capaz de convivir armoniosamente con los otros, con un mínimo de fricciones y conflictos. Se adapta al medio y presenta una actitud comprensiva, es poseedor de una adecuada salud mental y presenta herramientas muy propias para la resolución de conflictos.

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