Salud

Salud mental y crisis

Más de un 50 por ciento de las personas desempleadas afirman que desde la pérdida de sus ocupaciones laborales, o incluso desde antes, observaron dificultades para conciliar el sueño

Desempleado deprimido
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Redacción Central |

La falta o escasez de recursos económicos puede desencadenar la aparición de un problema de salud, tanto físico como emocional. La pérdida del poder adquisitivo, el desempleo, la imposibilidad de sacar adelante a la familia, el no poder hacerle frente a las situaciones, son problemas muy frecuentes en la actualidad y pueden afectar la salud mental de quienes los sufren.

Estudios recientes han demostrado que cada vez son más los casos confirmados de pacientes que, tras acudir a sus médicos por algún problema físico (malestar estomacal, dolores de cabeza, problemas de piel, etc.), son diagnosticados de alguna afección psicológica como depresión, ansiedad, irritabilidad o falta de concentración, que somatizan en los síntomas físicos anteriores.

Más de un 50% de las personas desempleadas afirman que desde la pérdida de sus ocupaciones laborales (o incluso desde antes, cuando temían que iban a perder su empleo de forma inminente), observaron dificultades para conciliar el sueño. Esto trae consigo la falta de un correcto descanso, lo que puede llevar a alteraciones hormonales o problemas inmunológicos. La ansiedad, por su parte, puede hacer que un individuo que había dejado de fumar o que estaba en fase de abandono, retome el hábito.

Otro problema añadido que puede hacer estragos en una salud ya de por sí debilitada son los problemas económicos, obligan a replantear la vida de quienes los sufren hasta el punto de dejar en un segundo plano un aspecto tan importante como es el de seguir una alimentación saludable. Prescindir de los nutrientes imprescindibles que aporta una dieta equilibrada, lleva a un debilitamiento general que no ayuda en absoluto a restablecer el estado emocional del afectado.

Debido a estos crecientes problemas en la salud mental, por consiguiente se observa un elevado consumo de psicofármacos. Los especialistas insisten en que los problemas emocionales no están provocados por esta difícil situación, pero sí potenciados y aconsejan intentar mantener una alimentación saludable y acudir a un profesional cuando aparezcan los primeros síntomas de enfermedad (dificultades para dormir, falta de concentración, apatía, etc.).

 Aunque el problema no pueda eliminarse, el pedir ayuda a tiempo puede impedir que el afectado llegue a extremos como la temida exclusión social o el aislamiento y logre de alguna forma hacer frente a las situaciones que actualmente lo desbordan, así como a las inciertas perspectivas de su futuro.

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