Salud

Los costos sociales de fumar

El tabaco se ha convertido en un pesado obstáculo para la sociabilidad, un gran motivo para su rechazo

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¡Vete a fumar a tu casa! | La Betty Rizzo

Redacción Central |

A diferencia de lo que ocurría hace al menos cincuenta años cuando fumar era símbolo de estatus, un privilegio propio de los caballeros, una ceremonia rodeada de sofisticación y rito a la que incluso se reservaban lujosos salones;  hoy en día es una práctica social rechazada en cada vez mayores círculos.

Los adictos a la nicotina argumentan que se trata de una práctica discriminatoria de los ex fumadores arrepentidos, una conjura de las buenas conciencias sanitarias en contra de la libertad, lo cierto es que cada vez son más las personas que conocen los efectos nocivos del tabaco sobre la salud de quienes fuman, como sobre la de los que se encuentran a su alrededor.

El costo social para el fumador crece todos los días. Los amigos y compañeros prefieren la compañía de no fumadores, se retiran de los lugares con humo de tabaco y extienden sus limitaciones al no fumar dentro de sus casas y automóviles.

Incluso las empresas son particularmente estrictas al respecto y separan entre las solicitudes de empleo a las personas fumadoras por los costos implícitos que significan: sus ausencias por enfermedad, seguros médicos y gastos de mantenimientos en aire acondicionado.

El arrendamiento pasa por la misma condición. Los arrendadores prefieren inquilinos que no fumen y establecen cláusulas en los contratos que prohíben el fumar para disminuir sus costos en mantenimientos y seguros.

Los restaurantes, bares, salas de concierto, oficinas, salones de fiesta, edificios públicos y otros lugares de convivencia de todo el mundo han prohibido el consumo de tabaco dentro de sus instalaciones. Se han creado espacios especiales dentro de estos establecimientos dirigidos a los fumadores.

Fumar es un acto voluntario que cualquier persona puede realizar en privado sin afectar a ninguna otra. Los costos para la salud son ampliamente conocidos mientras se comienza a observar el creciente aislamiento a los que se someten los adictos a la nicotina.

El tabaco se ha convertido en un pesado lastre para la sociabilidad, una razón para el rechazo. Se considera el tabaquismo una enfermedad social. Sólo reforzando la promoción de salud bajo un ambiente cultural, haciendo participar apropiadamente a la comunidad, propiciando un ambiente de armonía y buena voluntad podremos disminuir esta conducta.

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