Salud

Erróneas percepciones acerca de las desviaciones sexuales

Desde el año 1990 se excluye la homosexualidad del manual CIE-10 y pasa a ser vista como una orientación sexual no como un trastorno de la inclinación sexual

Transexualidad
La transexualidad es más típica en homosexuales del sexo masculino |

Redacción Central |

La CIE-10 (Calificación internacional de enfermedades mentales, en su décima edición) es un documento publicado por la OMS que abarca todas las áreas de enfermedades, trastornos, lesiones y es la herramienta diagnóstica más usada en el mundo para guiar la práctica rutinaria de cuidado a la salud.

En un anterior trabajo hablamos acerca de las parafilias o desviaciones sexuales, en el mismo se expresa que:

Existe parafilia en aquella instancia donde existen problemas en lo referente a la elección de parejas o el modo de satisfacer la necesidad sexual con independencia de la pareja elegida. Son patrones de comportamiento sexual en el que el placer no se encuentra en el acto sexual, sino en otra actividad, la que generalmente transgrede la integridad física de los sujetos.

A pesar de lo antes expuesto, la transexualidad, más típica en homosexuales del sexo masculino si es una parafilia y forma parte del manual de psiquiatría CIE-10, en donde se define como un ´l, ya que la obtención de placer es mediante el acto de la utilización de ropas del otro sexo, no mediante la relación sexual propiamente dicha. Esta desviación sexual (travestismo) es en disímiles ocasiones motivo de confusión con el homosexualismo, ya que es una conducta realizada por homosexuales, pero la obtención del placer varía notablemente como ya se ha expresado.

La realidad es que la sexualidad es una dimensión humana que expresan hombres y mujeres en su vida cotidiana. Al pasar de los años lo más lógico es que exista una evolución y desarrollo en las sociedades y por consiguiente la sexualidad, que forma parte de la vida de los individuos en el grupo social al que pertenezcan, se va transformando en pos de satisfacer las necesidades individuales de cada sujeto. Somos seres sociales y sexuados con diversidad de intereses, motivaciones, metas, actitudes, prejuicios, etc. Formamos parte de la sociedad y en esta intentamos plasmar una huella o imagen, mayoritariamente de carácter positivo con el fin de poder llegar a ser mejores cada día. Estas actitudes saludables no pueden ser tapadas solo por la orientación sexual que tenga cada individuo; si la sexualidad no irrumpe con los valores de la sociedad, ni con la integridad física de los sujetos o la de su entorno, no puede ser vista como una enfermedad.

Hay que trabajar mucho más fuerte con lo referente a la violencia (en todos sus modos de expresión), el machismo, los prejuicios  y tratar de eliminar la ignorancia que solo nos lleva por el camino de las percepciones erróneas y el debate insuficiente sobre las realidades existentes de la vida cotidiana.

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