Salud

Padres, madres: ¡sus hijos primero!

Recomiendan precaución sobre la costumbre de dejar a menores en carros estacionados en aparcamientos porque pueden ser dañados por la temperatura

Bebe en asiento de coche
Bebe en asiento de coche |

Redacción Central |

La llegada del verano demanda cuidados ante un fenómeno que se repite cuando llega esta estación, durante la cual se reporta la muerte de niños provocada por altas temperaturas.

Numerosos pequeños han muerto en un accidente provocado por sus propios padres, al dejarlos encerrados en el auto mientras realizan las compras en tiendas y supermercados.

Esta aparente medida de seguridad para evitar pérdidas u otros percances a los pequeños en esos espacios, en vez de protegerlos los daña. Estadísticas reportan que en Estados Unidos, por ejemplo, mueren 38 niños cada año por esta causa.

El accidente trágico ocurre cuando los niños quedan olvidados en vehículos estacionados al sol, cerrados y sin ventilación, lo que les provoca la muerte por deshidratación.

Según advierten los pediatras, estas noticias sorprenden, pero cada vez son más frecuentes, y la prevención es la única arma para enfrentar esta situación.

Por su parte, fuentes de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPAP) explicaron que en la mayoría de los casos son niños menores de 2 años, atados a la silla de seguridad del asiento trasero del auto.

Agregaron que ocurre en familias de cualquier nivel socioeconómico y educativo, quienes están preocupadas, pero tienen momentos de distracción en relación con los hijos pequeños, y sufren estrés por factores familiares y laborales, aparte de la falta de sueño.

Especialistas de la SEPAP plantean que en condiciones normales la temperatura oscila de 36 a 37 grados Celsius, independientemente de la exterior. Pero los mecanismos que regulan la temperatura corporal de los menores no son tan eficaces como en los adultos.

Eso se debe a tres factores fundamentales: los niños tienen proporcionalmente más superficie corporal (acumulan más calor), su cuerpo tiene más agua, y tienen menos autonomía para beber, por lo que se deshidratan más fácilmente, señalan los pediatras.

Asimismo, autoridades del SEPAP explican que a temperaturas ambientales, frescas  relativamente, el aumento de la temperatura en los vehículos es significativo aun en días soleados y pone a los menores en riesgo.

También perjudica que los vehículos se calientan rápidamente, dentro de los primeros 15 a 30 minutos e ilustran que en un día de 36 grados a temperatura ambiente, un vehículo con puertas y ventanas cerradas aumenta su temperatura a 67 grados en sólo 15 minutos.

Insisten en que aunque las ventanillas se bajen 5 centímetros, la temperatura interior se eleva a 50 grados. Por ello, un niño en el interior de un coche aparcado al sol, en verano y sin ventilación puede llegar a 42 o 43 grados de temperatura corporal, y puede morir en los 30 o 60 minutos siguientes.

Los síntomas que presentan los menores afectados son un golpe de calor con respiración muy rápida, aumento de la frecuencia cardiaca, fiebre, piel muy caliente, sed intensa, así como dolor de cabeza, irritabilidad, vómitos y convulsiones, entre otros males.

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