Salud

Adicciones: del placer a la enfermedad

Las drogas, la esquizofrenia y su impacto social

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El 90 por ciento de los niños paraguayos que se pasan la vida en las calles, es adicto al consumo de drogas, ha informado este lunes la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia. | HispanTV

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Una adicción es una enfermedad física y psicoemocional, según la Organización Mundial de la Salud. En el sentido tradicional es una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación causada por la satisfacción que esta ocasiona en los individuos.

En la población en general, especialmente en los jóvenes, se observa un uso cada vez más exagerado de drogas. Casi el 50% de los adultos jóvenes han probado o usado regularmente sustancias de abuso (marihuana, drogas psicodélicas, hipnóticas, sedantes y estimulantes). Si se incluye el alcohol, las tasas de incidencia se incrementan hasta 90%. Este abuso excesivo conlleva problemas en la salud mental de los individuos.

La adicción cambia el cerebro de manera fundamental, interrumpiendo la jerarquía normal de las necesidades y los deseos y sustituyéndolos con nuevas prioridades relacionadas con la obtención y el consumo de drogas.

El uso y abuso de determinados tipos de drogas se considera un factor de riesgo en el desarrollo de la esquizofrenia y podría actuar como factor desencadenante de la misma en pacientes con una determinada personalidad psicótica.

Las drogas son como gasolina para una enfermedad que está a punto de encenderse.

Algunas veces a las personas con enfermedades adictivas se les diagnóstica erróneamente como esquizofrénicas. Pueden presentar algunos síntomas idénticos como delirios, alucinaciones, estados de humor inapropiados y conducta muy anormal.

Sin embargo, todos estos síntomas pueden ser manifestaciones de los efectos tóxicos de las sustancias químicas en el cerebro. Estas personas presentan lo que se llama una psicosis químicamente inducida que puede parecerse, pero no es esquizofrenia. Estos síntomas suelen desaparecer cuando se ha mitigado la toxicidad química y la química cerebral vuelve a la normalidad.

El problema fundamental de las adicciones y de las enfermedades mentales es su fuerte impacto degenerativo en la sociedad, en la familia, y la degradante vida llevada por el individuo.

La prevención sobre todo en edades más vulnerables como son la adolescencia y la pubertad son la manera más viable de poder detener el consumo de sustancias psicotrópicas. La comunicación familiar, de los agentes socializadores y de los medios de comunicación masiva es un pilar indispensable en esta lucha interminable.

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