Salud

Páncreas biónico mejora calidad de vida de diabéticos

El dispositivo es capaz de controlar la glucosa en sangre y dosificar la insulina

Páncreas artificial
Páncreas artificial |

Redacción Central |

La ciencia sigue arrojando nuevas luces en el tratamiento de distintas enfermedades. En esta ocasión se trata de un páncreas biónico bihormonal, pensado para mejorar la calidad de vida de las personas que padecen diabetes.

El dispositivo, creado por un grupo de científicos de la Universidad de Boston y del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, puede controlar la glucosa en sangre en tiempo real y dosificar la insulina de acuerdo a las necesidades de los pacientes.  

¿Cómo lo hace? Pues de forma sencilla. Al paciente se le coloca un pequeño sensor bajo la piel que regulará los niveles de glucosa; luego, el sensor envía los datos de forma inalámbrica a un teléfono inteligente que dará la orden de suministrar insulina, en caso de subir el azúcar, o glucagón, si bajara.

Para llegar a estos resultados, los expertos efectuaron ensayos clínicos con dos grupos de personas. Uno estaba formado por 20 adultos, quienes debieron llevar el aparato sin necesidad de alterar su ritmo de vida, y el otro por más de una treintena de jóvenes que acudieron a un campamento para chicos con diabetes tipo 1.

“El comportamiento de nuestro sistema, tanto en adultos como en adolescentes, superó nuestras expectativas bajo las exigentes condiciones que plantea la vida real”, aseguró el líder del ensayo, Edward Damiano.

De acuerdo con los resultados, publicados en la revista New England Journal of Medicine, el páncreas biónico mejoró el control de la glucosa en sangre más que los monitores estándares y bombas de insulina.

También se observaron menos casos de hipoglucemia y se redujo la necesidad de dosis de hidratos de carbono para aumentar el azúcar en sangre.

“Actualmente no hay una terapia estándar que pudiera compararse con los resultados que hemos visto”, precisó Damiano.

El aparato consta de tres piezas: dos bombas del tamaño de un teléfono celular, una para la insulina y otra para el glucagón, y un iPhone conectado a un monitor constante de glucosa.

Unas 285 millones de personas en todo el mundo padecen esta enfermedad crónica.

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