Salud

El frenillo lingual afecta la pronunciación

Esa membrana que sujeta la lengua a la parte inferior de la boca impide que los menores succionen bien y hablen correctamente

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Frenillo lingual anormalmente corto y diferentes grados de incapacidad de uso de la lengua según la clasificación del frenillo | Wikipedia

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Uno de los factores que más dinamismo imprime a la comunicación humana es el lenguaje, sistema mediante el cual el hombre se expresa y que le sirve para establecer relación con sus semejantes.

En edades tempranas, a veces el hombre no puede manifestarse con claridad, debido a algún problema psíquico como la tartamudez, o físico como el frenillo, aunque ambos problemas se pueden resolver.

Sobre el frenillo, una membrana que situada debajo y en la parte media de la lengua, la sujeta a la parte inferior de la boca, los pediatras afirman que algunos recién nacidos presentan esa dificultad.

Generalmente, los bebés muestran un frenillo lingual corto adherido a la punta de la lengua. Esa unión lengua-membrana le da un aspecto de “lengua bífida” que se puede observar con facilidad, plantean los especialistas.

Indican que si el frenillo evoluciona normalmente, no causa ningún trastorno al menor a la hora de mamar o de hablar. Pero a veces provoca dificultades a la hora de mamar o pronunciar algunas palabras –cuando está más grandecito- como carro, perro, guitarra.

En esos casos, algunos especialistas recomiendan seccionar el frenillo durante los primeros meses de vida. Sin embargo no hay consenso entre los pediatras si es conveniente o no, operar el frenillo del bebé.

Las divergencias se basan en que algunos consideran que No se debe seccionar porque la tracción que afecta el frenillo lingual, favorece el desarrollo del mentón.

En cambio, los que proponen intervenir en los primeros meses, se basan en que la poca vasculatura del frenillo neonatal favorece la operación, la cual no requiere sutura, debido a su constitución fibrosa y sin vasos sanguíneos.

Antiguamente, la mayoría de las madres lactaban a sus pequeños, por eso era frecuente la atención al bebé con este trastorno conocido por “frenillo corto” o “anquiloglosia” (derivada de un vocablo griego que significa “lengua torcida”).

El frenillo corto restringe el movimiento de la lengua e impide al lactante, una correcta succión y una buena alimentación. Pero la popularidad de la lactancia decayó en las décadas  40  y  50 del  pasado siglo.

Hace unos años, esa forma natural de alimentación ha recobrado la importancia que tiene para el hombre en los primeros meses de vida, y con ese auge, el frenillo corto se ha vuelto a identificar como un problema.

Pediatras de diferentes ramas estiman que es necesaria la operación del frenillo corto en los casos de bebés con inconvenientes para succionar y alimentarse, así como en niños con dificultad para sacar la lengua, y tocarse el labio superior con la punta de la misma.

También la recomiendan a niños con incapacidad para tocar algún instrumento de viento, realizar el ejercicio de soplar o pronunciar consonantes, generalmente la “rr”, entre las dificultades principales.

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