Salud

¡Auxilio me arde la boca!

La sensación de incendio la causan unas llagas pequeñas –llamadas aftas- que afectan la cavidad bucal

afta bucal
Aftas en la cavidad bucal |

Aurora Rondón |

La celebración de los quince años de Rosario, la hija de una amiga quedó aplazada el día antes de la fiesta porque un fuerte quejido de la joven había alarmado a los padres, al oírla exclamar: ¡auxilio me arde la boca!

La aparición de unas llagas pequeñas en el interior de las mejillas, debajo de la lengua o los labios suele provocar en la cavidad bucal un ardor, a veces tan intenso que da la sensación a quien lo sufre que tiene incendiada la boca.

Ese trastorno que afecta la mucosa de la cavidad bucal se llama aftas bucales y son erosiones o pequeñas llagas abiertas en la boca, blancas o amarillas, rodeadas de un área de color rojo vivo.

En cambio, las aftas dolorosas o úlceras aftosas no son aftas auténticas, sino unas llagas que se convierten en úlceras, motivadas por diversas situaciones.

Las aftas ulcerosas se inician con una sensación de ardor u hormigueo en la boca, ese malestar está relacionado con el origen de ese nombre, pues la palabra afta significa quemadura y procede del vocablo griego Apthay (Aptha, en latín).

Las causas de las aftas dolorosas son desconocidas, pero los odontólogos estiman que puede existir una predisposición heredada por algunas personas para desarrollarlas o una relación con el sistema inmunológico del paciente.

Indican que las aftas pueden ser la reacción a una lesión bucal, causada por procedimientos dentales o por una limpieza dental agresiva.

En ocasiones las aftas aparecen después de un mordisco en la lengua o el carrillo.

Otras veces son provocadas por el estrés, las deficiencias dietéticas -en especial de hierro, ácido fólico o vitamina B12- por los ciclos menstruales y también por alergias a algunos alimentos.

Pero hay personas que las padecen sin una causa identificable. Estas lesiones bucales son tan frecuentes, que los especialistas consideran que más del 40 por ciento de los niños las ha padecido alguna vez.

Aunque no son típicas de la infancia –pueden aparecer a cualquier edad- afectan sobre todo a niños y adolescentes. Pero no todas las lesiones blanquecinas que aparecen en la boca de los niños son aftas.

A veces los menores al masticar alimentos duros o al cepillarse con energía se provocan pequeños traumatismos de apariencia similar a las aftas.

Las estadísticas reflejan que las aftas afectan al 20 por ciento de la población en algún momento de la vida y que el 50 por ciento de los que padecen aftas, las presentan antes de los 20 años de edad.

Destacan que afectan más al sexo femenino y aunque aparecen en cualquier época del año, se observa un ligero aumento durante la primavera y el otoño. Existen tres clases de lesiones aftosas o úlceras orales.

La más común es el afta menor, pueden ser una o varias y aparecen simultáneamente, en distintas partes de la boca. Están las aftas mayores, generalmente no son más de dos al mimo tiempo. Por último está la forma herpética del afta.

Con una forma similar a un herpes, este tipo de afta es multiforme, es decir, muchos punticos erupcionan lesiones pequeñas, que surgen en una zona localizada de la mucosa bucal.

De acuerdo con los especialistas, debe desaparecer con o sin tratamiento en forma espontánea, en un plazo de 7 a 14 días y se logra la curación total, entre una y tres semanas después.

Durante años, esta afección se ha tratado con diversos fármacos, entre los más conocidos, figuran la miel de bórax y el azul de metileno, esos productos cubren la zona afectada para aislarla de elementos irritantes, pero su efecto terapéutico es escaso.

Las aftas son molestas para muchos niños, pero como no se conoce qué las origina, no se ha podido desarrollar un tratamiento para curarlas, aunque pueden mejorarse en la mayoría de los casos con el tiempo y la tranquilidad.

Los pediatras recomiendan a padres y familiares no dar a los niños alimentos irritantes, ácidos o picantes en caso de lesión y aplicar un gel, pomada o aerosol con corticoide de cuatro a seis horas y si el dolor es intenso emplear un producto anestésico de uso local.

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