Nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, se afirma en el sentimiento de profunda religiosidad, que anima y fortalece al pueblo nicaragüense; y, reafirma los valores espirituales y la fé, como el principal y más necesario alimento de la cultura humana.
La experiencia de Nicaragua, en su historia de dolorosas luchas fratricidas y conflictos provocados por la injerencia extranjera y las nefastas intervenciones militares; la experiencia, en los momentos críticos de grandes desastres naturales; la experiencia, en los años de abandono insolidario, de los Gobiernos que no respetan la dignidad humana...
Toda esa vivencia, nos ha demostrado que el pueblo nicaragüense, nutrido por sus creencias y, sobre todo, por su fé en Dios, ha sabido enfrentar con valentía, las pérdidas; encontrar consuelo, refugio y amparo para su alma; y, ha sabido reunir fortaleza espiritual para seguir, en el ánimo de la vida, y de la posibilidad, de la esperanza, del triunfo, de la victoria.
La fé en Dios, las creencias religiosas, iluminan y abren caminos, cuando la persona cree haber perdido el rumbo, y siente el peso de la aflicción y el sufrimiento, ahogando sus sueños.
Ha sido la Fé y el Amor a Dios, a Jesucristo, a María, a los Santos y a los Ángeles, en el caso de los creyentes que viven el catolicismo; y, la Fé, desde la interpretación de la Biblia y la Palabra, en el caso de las Iglesias Bíblicas y Cristianas, la que nos ha permitido, como pueblo, sobrellevar las cargas, superar los engaños y frustraciones, recuperar la confianza, y mantener en alto la Esperanza, aún en las condiciones más adversas.
La Fé y el Amor a Dios, nos ha ayudado a ver con ojos inaugurales, con afán de resurgimiento, y, sobre todo, con vocación de Perdón y Reconciliación, nuevos caminos para la persona, la familia y la comunidad.
El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, reconoce los valores cristianos de la sociedad nicaragüense, y desde esa Fé y ese compromiso con la más pura y noble causa de la Humanidad, el Amor, hace suyo el Credo de Jesucristo, y se compromete a trabajar por el bienestar de Nicaragua y de los nicaragüenses, viéndonos todos como hijos de un mismo Dios, y cumpliendo, sin faltar, su máximo mandamiento :
Amarnos los Unos a los Otros
para hacer
aquí
Su Voluntad
para que podamos tener y compartir
El Pan de cada día
para vivir en Comunión
para Ser Perdón
y para no caer jamás
en la Tentación
de creernos por encima de las Sagradas Leyes que representan la Palabra de Dios.
Tierra de Luz, de Fuego, de Perfume, de Amor...
Darío decía... nos dijo Darío...¡nos dice Darío!: Nicaragua, “Tierra de Luz, de Fuego, de Perfume, de Amor...” El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, sabe que nuestra Nicaragua Libre, es como dijo nuestro gran Rubén: “Tierra de Luz, de Fuego, de Perfume, de Amor...”
Nuestra cultura, vibrante, rica y diversa; nuestra naturaleza, bella, vasta, rica y diversa; este Paraíso de Agua y Fuego, de incomparables luces en el cielo, de exuberantes colores, que mueven el Espíritu hacia las grandes obras, ha dado vida a Maestros y Genios que, como Darío y Sandino, y Carlos Fonseca, han llenado de gloria la bandera, y de orgullo sublime el corazón.
Con conciencia de bendición y privilegio, los nicaragüenses amamos esta Tierra de Esperanza; amamos nuestra poesía; gozamos nuestra música; disfrutamos el alegre bullicio de nuestras danzas. Somos la algarabía de nuestras fiestas y festejos populares; vivimos el sabor único de nuestras comidas, y cultivamos nuestras tradiciones.
Admiramos la mano mágica de nuestros artesanos, y apreciamos la laboriosa, paciente y sagrada labor de nuestros campesinos y trabajadores, que producen alimentos y bienes para la Salud y la Vida.
Los nicaragüenses amamos Nicaragua, y amamos lo nicaragüense. Somos una cultura orgullosa y valiente; mujeres y hombres que veneramos nuestro Patrimonio, y queremos cuidarlo con Amor, agregándole valores propios de los tiempos que transcurren.
Porque amamos Nicaragua, amamos nuestra naturaleza, creemos en ella, como sabia vibración de la Vida, y nos comprometemos a cuidarla para que nos siga brindando su ternura, y su savia.
Queremos que nos siga protegiendo de la insensibilidad, y que, con su belleza nos recuerde, que la Vida és para la Armonía y el Cariño, para relacionarnos Seres, Cultura, y Naturaleza, en un Sagrado balance, que nos permita, juntos, sobrevivir y evolucionar.
Para eso estamos aquí, Nicaragua, para quererte y cuidarte; para ser Vida, y para vivir la Paz. Para eso tendrás un Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que garantizará que, juntos, los nicaragüenses, como Dios manda, vayamos aprendiendo, con los cantos y flores de nuestros antepasados, a escribir una nueva Historia hecha de comunidad, de reencuentro, de valores e ideales que unen, que crean.
Con esos valores e ideales se puede cerrar, para siempre, el ciclo de la destrucción, de la separación, para abrir las puertas de un Tiempo Nuevo, donde, uniendo vigores y voluntades, construyamos Nicaragua y disfrutemos una Vida, también nueva, que renazca desde la Libertad.
El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, afirmará nuestro patrimonio natural, cultural, artístico y lingüístico; lo restaurará, protegerá y promoverá y, hará del arte y la cultura nacional y universal; del respeto y cuido de la Naturaleza y del Amor a la Vida, su Premisa, su decisión, y su acción nacional, vigorosa y cotidiana.
Todas las formas de arte, todas las formas deportivas, todas las formas recreativas sanas, todas las formas de conservación ecológica, serán parte de la vida diaria de los nicaragüenses.
Hermanos nicaragüenses, nosotros los latinoamericanos somos un solo pueblo; somos una cultura potente; somos una gran riqueza natural, cultural, humana... y, mientras llegan los días de unirnos efectivamente como la Gran Patria Latinoamericana y Caribeña que soñaran Bolívar, Martí, Sandino, defenderemos los derechos inalienables sobre el Río San Juan; sobre la Plataforma Continental y los Cayos e Islas Adyacentes en la Costa del Caribe nicaragüense, y, los derechos compartidos con los pueblos hermanos, en el Golfo de Fonseca.
Nuestro Gobierno promoverá la equidad de derechos humanos y de género de la mujer nicaragüense, en el campo y la ciudad. Y en todos sus roles: como madre, como niña, como joven estudiante, como trabajadora, anciana, esposa... en toda su dignidad de mujer.
Promoverá además, de forma inmediata, el 50% de mujeres, en todos los cargos de Instituciones y Organismos del Gobierno Nacional y de los Gobiernos Locales.
Vamos a promover los derechos de los jóvenes, en su educación, en su acceso al crédito universitario, al empleo, a una vida sana, al deporte, a las manifestaciones artísticas, al arte y la cultura... Estos derechos de la juventud serán garantizados plenamente por nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.
Queremos que los jóvenes se puedan enamorar en Nicaragua y, de Nicaragua, que puedan soñar un proyecto de familia en su tierra, sin tener que irse lejos.
Vamos a promover y proteger los derechos de los grupos étnicos del Pacífico y de la Costa del Caribe. Su identidad, su cultura, su lengua... sus derechos sobre la propiedad y sus recursos naturales. Ellos son de una riqueza invaluable. Son, en pleno siglo XXI, la herencia de nuestros orígenes y nuestra historia.
¡Ya bien lo decía Darío!... me siento orgulloso y digo aquí, nos sentimos orgullosos, -como decía Darío- que en nuestras venas corra sangre indígena; también así lo manifestaba Sandino!
Uno de los segmentos más abandonados por los insensibles gobiernos... son los campesinos. Conocemos bien sus necesidades de financiamiento, de asistencia técnica, empleo, seguridad jurídica de la propiedad, y caminos adecuados para comercializar sus productos y, redes de comercialización. Nuestra política de apoyo al campesino ¡es una prioridad nacional!
Seremos un Gobierno que considera a la clase media, como un factor esencial del desarrollo y, para ello, se van a promover políticas socio-económicas inclusivas, con acceso a las oportunidades que hoy no tienen y, a los recursos internos y externos.
Seremos un Gobierno que dé seguridad y apoyo a los artesanos. Que provea de tecnologías modernas y dé ayuda en la comercialización de sus productos, de su artesanía... qué tanto nos enorgullece...!
La micro, la pequeña y mediana producción es también un segmento de nicaragüenses que requiere de apoyo, financiamiento y asistencia técnica. Ellos son un motor generador de empleo y desarrollo... y nuestro Gobierno va a encender ese motor. La pesca artesanal, la explotación racional de la minería y otros recursos naturales, también será estimulada y respaldada por este Gobierno de los nicaragüenses.
¡Que importantes son los municipios en la vida cotidiana de todos nosotros! Felizmente, la mayoría tiene, hoy, Alcaldes Sandinistas y de nuestros Aliados. Sin embargo, en todos los municipios, sin excepción, en los 153 municipios ¡sin excepción! independientemente de que el Alcalde pertenezca a otra fuerza política, tenemos que desarrollar una efectiva descentralización política y económica.
Vamos a asegurar la Democracia Directa... el Poder Ciudadano. Vamos a promover el Poder del Pueblo, para que éste sea fiscal, vigilante y garante de la eficiencia y la honradez de los funcionarios, y de la eficacia de los servicios públicos.
Cuántos miles y miles de nicaragüenses son empleados públicos. Vamos a dignificar el servicio público, garantizando la Carrera Civil, y con una política salarial justa y equitativa, acabando con los megasalarios y los microsalarios. ¡Salarios justos para todos!
Vamos a ser, sobre todo, un Gobierno para la mayoría pobre de Nicaragua. Siempre hemos estado con ellos, en las buenas y en las malas. Ellos y toda Nicaragua lo saben. Los pobres serán el centro de atención de nuestra política de Estado.
Nuestro apoyo socio-económico y cultural, decidido, a las mayorías empobrecidas de Nicaragua, es una Premisa Básica, es el eje fundamental de este Programa.
La Democracia Directa, es por eso, el modelo indispensable para que el pueblo sea el dirigente, el Presidente, el Gobernante, el Alcalde. Y, la vamos a promover y potenciar, desde el primer día de Gobierno. La ciudadanía será quien decida, a nivel local y nacional, mediante Asambleas de Poder Ciudadano, la aprobación de todos los proyectos nacionales y locales, y de políticas económicas, sociales y culturales.
Que las cosas sean como tienen que ser...! Si la soberanía es del pueblo... pues, ¡tiene que ser del pueblo...!
No puede haber doble moral. El pueblo no tolera ya, más hipocresía o engaño. El pueblo quiere ser el Presidente... Y lo será el 5 de noviembre, en el Gobierno de la Familia Nicaragüense!