Opinión

Sopa de siglas

La paz es la oferta de los mejores hijos de este país

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Sopa de siglas |

Moisés Absalón Pastora |

No voy a referirme en este editorial a algo que no sepamos, pero sí a algo que el propio Silvio Báez reconoce y es el inmenso, surtido y variado compuesto de la sopa de siglas con la que se alimenta ese oposicionismo fracasado al que de siempre le fue imposible soportarse a sí mismo.

Si uno llegase a hacer una suma de todo lo que el oposicionismo en Nicaragua representa y lo mete en un saco para contarlo seguramente no llegamos a las cien personas y si acaso aruñando el número con 7.51, como en aquellos tiempos –se acuerdan- en que esa calificación determinaba que pasábamos, pero de arrastras.

Esta es una verdad tan grande como nuestro Momotombo, imposible de no ver, y tanto así que ni el mismo Silvio Báez pudo ocultar en el minifraseo que representa la tercera entrega del audio en que se destapa, que él está consciente de que la pretendida unidad que impulsa es en realidad una verdadera sopa de siglas plagada entre otras cosas de oportunistas y hasta de abortistas.

Yo no pretendo lamentarme porque Silvio Báez admita algo que ya todos sabemos en cuanto a lo bofo que es todo el oposicionismo, pero sí quiero traerlo a la mesa porque no me parece decente que este político enfundado en una sotana, que es parte de un trío que santifica el crimen, sin que arriesguen absolutamente nada, insistan en crear condiciones para que los ingenuos vayan a morir por ellos por una causa fundamentada en el poder de la mentira y la más grande de ellas es que esos que se dicen “salvadores y libertadores” sean capaces de ofrecer aunque sea una sola partícula de bienestar y para sus efectos, sin decir mucho, solo comparemos la Nicaragua que tenemos hoy con la que teníamos el 18 de abril.

Como no me quiero quedar con ese mal sabor quiero compartir esta radiografía de los archipiélagos oposicionistas desmembrados al día de hoy 29 de octubre y que es la reconocida sopa de siglas con las que Silvio Báez cuenta como plataforma terrorista para dar rienda suelta a su politiquero espíritu aventurero desde donde según él instalará una pretendida “democracia” que estará gerenciada por terroristas, abortistas, oportunistas, narcotraficantes, homosexuales, lesbianas y cualquier otra cosa que pueda estar desconectada de los valores y principios que históricamente ha predicado la iglesia.

Si uno hace un ensayo de la oposición formal y de lo oposición informal, de los que tienen personalidad jurídica y de los que andan por la libre, uno se duerme de tantas menciones y descubre que todo es un enorme divieso que por donde se apriete salta a borbollones la pus del oportunismo, la mentira, la figuración, el odio, la descalificación, el codazo, la trampa, la puñalada y cualquier cosa que sea propia de un inframundo al que solo se entra con ácido de batería en vez de sangre por las venas, porque contar lo que es ese infierno y vivirlo son dos cosas distintas, porque no hay causas, solo intereses, no hay objetivos solo feudos, no hay apertura solo argollas, no hay banderas solo un apetito insaciable que generalmente solo colma el gran cacique en cada una de las insignificantes tribus.

El ciudadano Silvio Báez por cuya posición política fascista se ganó la repulsa del pueblo sandinista que capta en sus discursos odios que no son propios de lo que dice representar y contra quien se pide firmas para que el papa Francisco se lo lleve de vuelta al Vaticano para reeducarlo en el amor y la paz, se engaña a sí mismo cuando vende que una unidad tan heterogénea como la del agua y el aceite pueda materializarse en esos reductos donde abunda la guerra de los unos contra los otros.

El mismo Silvio Báez no puede ocultar que su sopa de siglas es hueso y no carne, o peor aún, chuletas de vientos o rodajas de aire que siempre fueron una estafa, que si alguna vez lograron juntarse fue para repartirse la res-pública y cuando lo lograron se terminaron matando y el mejor ejemplo de ello fue la UNO y los 14 partidos que a los tres meses dejaron sin respaldo a Doña Violeta, y los pocos que lograron quedar, pegados con saliva en un moñito, fueron los bucaneros que pusieron de moda aquello de los “cañonazos”, ¿se acuerdan?, pues eran los que se abrían el pecho para que les dispararan.

Después surgieron otras siglas, con nombres estrafalarios que no se sabe qué son ni para dónde van, pero todos al final son los mismos que aparecen aquí y aparecen allá repitiendo con mucha seriedad que son nuevas opciones o la verdadera opción y cuando se presentan igual, como siempre sostienen que son los chingones y los demás son los malos y todos patinan y patinan, todos dan vueltas en círculo para terminar en la misma comedia de siempre.

Como dije, no me interesan las contradicciones internas que puedan existir en todas esas siglas, ese es un problema de ellos, pero que no me diga Silvio Báez que con esas fichas quiere jugar un partido de gente grande y además ganar. Pretender eso es un sueño de opio porque al final son las siglas que desbarataron al país, que produjeron los muertos, que fueron siglas grabadas en las espaldas de los torturados, las que incendiaron la propiedad pública y privada, las que pusieron los tranques, las que desbarataron las universidades y las que nos impusieron el terror en la noche más oscura que nuestro país haya conocido en muchísimo tiempo y todo para que nos fuera arrebatada la paz, para que esa sensación de seguridad nos fuera asaltada y para que todo lo bueno de los últimos 10 años fuera derribado y ofrecido por Silvio Báez y sus otros dos socios como ofrenda al imperio.

De este otro lado, donde está la visión de que Unida Nicaragua Triunfa, somos el polo opuesto de una Sopa de siglas insípida, incolora e insabora. Aquí hay voluntad para volver a levantarnos, aquí hay una ofrenda de comunión tejida entre nicaragüenses que aman a su país, que saben secar las lágrimas del dolor y entregarlas en gozo a un creador que identifica quienes cantan a la paz, quienes marchan por la paz, quienes hacen por la paz y quienes reconstruyen los tejidos rotos de una nación con el bálsamo de la paz.

La paz es la oferta de los mejores hijos de este país y será ella la que desde sus olivos doble la acerada espada de guerra que los cobardes blanden para incrustarla en una nación que como la nuestra puede estar tranquila porque tiene soldados que vigilan su sueño, el sueño de ser grande y de ser luz a las naciones.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA
mem

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