Opinión

Despertaron al Gigante

El sandinismo está en las calles, el sandinismo está unido

Gigante
Gigante |

Moisés Absalón Pastora |

Estuve este fin de semana en la instalación de la Primera Feria Internacional de Gastronomía que se realizó hasta este domingo en el Centro de Convenciones Olof Palme y eso fue espectacular, simplemente espectacular, por la organización, las propuestas, los platos representativos de cada nación —23 en total–, los actos culturales, el colorido y además la enorme aceptación que del público tuvo por lo que tengo que felicitar a todos los actores que se involucraron para coronar con éxito un evento de esta naturaleza y eso me plantea que el mundo está abierto a Nicaragua y que Nicaragua usa todas las formas posibles para llevar la paz que desea para el país más allá de sus fronteras.

En el evento recibí abrumadoramente el cariño de muchas personas por DETALLES DEL MOMENTO. A todas gracias por la sintonía con un programa que trata de ser diferente para comunicar la visión que del país que observo y que se fundamenta en la percepción que tengo de hacía a donde apuntamos los nicaragüenses.

Por supuesto, que de quienes recibí tantas manifestaciones de cariño son sandinistas que me dijeron que éste espacio era necesario para llevar la visión que solo por sus pistolas niegan los que gustan del terror y la anarquía y estos sabemos quiénes son, donde están y a quién sirven.

Una señora me abordó efusivamente y después de detallar algunas características de mí programa, casi con lágrimas en los ojos, me dijo que a pesar de todo lo malo y perverso que hizo el golpismo a Nicaragua, el sandinismo debía sentirse agradecido. Aquello me sorprendió porque al comienzo no asimilé la expresión, pero cuando la capté entendí la inmensa razón que tenía aquella anciana, que en la frontera de los ochenta, no escondía la devoción por su partido.

Ella me dijo que la pareja presidencial, siempre se expresó de Daniel Ortega y Rosario Murillo como un binomio, por dedicarse a trasformar al país en la paz que establecieron a través de una reconciliación hasta con sus peores enemigos, yo soy uno, descuidaron que también tenían enemigos que andaban propiciando errores para justificar lo injustificable.

No recuerdo el nombre de esta casi octogenaria militante sandinista porque en él entretanto de la conversación saludaba a uno y otro, pero cuando aterricé en la meditación de que el sandinismo tenía que agradecer mucho a los golpistas entendí la profundidad del asunto de aquella sabia referencia.

Efectivamente, el sandinismo estaba dormido y siendo un partido de origen político-militar perdió la brújula elemental de la inteligencia, porque descubrió que su fórmula de gobierno estaba logrando cosas impresionantes en el país como nunca antes en nuestra historia y que mientras priorizaba el desarrollo económico e infraestructural del país, había gárgolas que se movían en la oscuridad, que tomaban vuelos a diferentes destinos para visitas familiares y turísticas y en realidad era para planificaciones trágicas y dolorosas que ya conocemos.

Hay que decir claramente que cuando esta gran mentira empezó la masiva desinformación que previamente había sido armada y confundió a mucha gente, y sí hubo sandinistas que también creyeron que Daniel Ortega estaba en la cuerda floja y que caía.

Se hicieron ver en las calles vomitando fuego al lado de gentes bien vestidas y perfumadas que tomaron aquello como un desahogo y entre estos también empleados públicos que se hacían selfis o grababan videos repitiendo improperios contra Daniel Ortega, claro estaban seguros por lo que se miraba de que el sandinismo caía del poder.

Después de las primeras marchas, indudablemente multitudinarias de los golpistas, empezaron los tranques y las barricadas que se levantaban por todas partes porque en el fracasado diálogo nacional se pidió el repliegue total de la policía que comenzó a ser asesinada junto a la tortura y el crimen contra todo lo que representaran al sandinismo, incluyendo ello, instituciones dirigidas por los sandinistas, obras hechas por los sandinistas, casas donde habitaran los sandinistas y hasta aquellos que sin serlo portaban carnet para comprar en el súper de la policía en Plaza el Sol, pero al que había que golpear o matar por la sola sospecha de ser sandinista y así el odio contra el sandinismo se expedía por La Prensa, Radio Corporación, Confidencial y otros medios ya conocidos.

El odio contra el sandinismo era tal que no era locura pensar que los sandinistas sobrevivientes al holocausto golpista serían metidos en un campo de concentración para meterlos en cámaras de gas y después incinerarlos porque así eran los tonos de la perversidad que proclamaba los nuevos tiempos donde solo habría espacio para los “demócratas” hechos a la medida del imperialismo norteamericano.

De los 198 muertos la gran mayoría eran sandinistas. De ese total no debió morir ni uno solo y cuando la cifra estaba a punto de llegar a los 20 advertimos en el diálogo nacional que había que levantar el origen de esos muertos que eran los tranques y las barricadas, y la posición de quienes hoy gritan “dialoguemos” fue de ‘que se vaya Daniel’ y detrás de él todo, absolutamente todo, ‘al carajo’, y los más engallotaditos fueron los supuestos empresarios que se dispusieron a acabar con la economía del país porque ésta no era importante, que eso era lo de menos, porque una vez exterminado el sandinismo aquí vendría plata por montones y la única que vino fue la de los Estados Unidos para llenar por montones la bolsa de la mente intelectual del golpe.

Aquel sandinismo disperso, que participó en la marcha con los golpistas y volvió a los suyos, los llamados históricos que se habían retirado, los comandantes guerrilleros que decían estaban jubilados, los que se habían dormido partidariamente y otros que se declararon en modo de no querer saber nada, simplemente despertaron, se activaron, la razón por la que habían luchado toda la vida, la vida misma, los unió, los puso en pie, después de recibir balas, torturas, insultos, amenazas, heridas a su dignidad humana y persecución .

Hoy el sandinismo, gracias a los golpistas, es un gigante que despertó. No hay forma de no ver su tamaño, su volumen, su decisión, su voluntad de decir no más golpes por parte de Caín, no más abuso de aquellos que quisieron arrancar la patria de aquel que la merece más que nadie. El sandinismo está en las calles, el sandinismo está unido, el verdadero sandinismo es uno y eso lo agradece a la brutalidad golpista que sin saber qué hacía se metió con quien no debía y para enfrentarlo y retarlo deberá esperar hasta el 6 de noviembre del 2021.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
mem

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