Opinión

La AMCHAM Tica y la AMCHAM Nica

La última celebridad protagónica de AMCHAM fue su invisible y muda participación en el diálogo nacional

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Moisés Absalón Pastora |

De entrada, al problema que sufre nuestra vecina del sur, la Cámara de Comercio Americana de Costa Rica manifestó que el llamado sindical a paralizar el país (su país) refleja una posición irracional e irresponsable, considerando la necesidad de tomar decisiones para recuperar la estabilidad fiscal que tiene Costa Rica. Ante este llamado antipatriótico, la AMCHAM costarricense condenó esta acción y solicitó al Gobierno tomar todas las medidas administrativas y legales contra aquellas personas que se sumen a ese llamado.

De concretarse la amenaza del movimiento sindical, implicaría la interrupción de servicios públicos, afectando las necesidades básicas de la sociedad, el diario quehacer del ciudadano y las actividades productivas, ocasionando daños a la actividad económica, en un momento en que debemos mostrar coherencia y valentía para sacar el país adelante de la preocupante situación fiscal.

AMCHAM demandó en su posición que todas las instituciones públicas que vean afectadas sus operaciones gestionen inmediatamente la declaratoria de ilegalidad de ese movimiento que no es una huelga.

Elías Soley, presidente de AmCham, indicó que esta situación es muy seria y preocupante, ya que se da en un momento en que debemos enfocarnos en buscar soluciones efectivas a la situación fiscal y a la disminución del desempleo. “No podemos cuestionar el derecho a manifestarse que tenemos los ciudadanos, sin embargo, este movimiento es innecesario, inoportuno e irrespetuoso. El movimiento no califica como huelga; y no puede definirse como tal porque no persigue mejoramiento económico ni social de los trabajadores, no se ha declarado formalmente un conflicto colectivo directamente con ningún patrono, como para justificar ir a huelga según lo dispone la legislación vigente. Esto es un movimiento con fines políticos de algunos que quieren desestabilizar al país y nuestra institucionalidad, solamente porque tienen un desacuerdo con la reforma fiscal que se tramita en la Asamblea Legislativa.”

Para AMCHAM, es inaceptable que se utilicen las vías de hecho para la solución de un asunto político y una irresponsabilidad que se pretenda calificar ese movimiento como una huelga confundiendo al funcionario público. La única vía para encontrar soluciones y entender la realidad nacional es activando el diálogo respetuoso, propositivo y con espíritu patriótico; considerando la situación actual de las finanzas públicas en el país, no podemos generar discordia, por el contrario, requerimos unión y trabajo conjunto para sacar adelante al país de esta grave situación fiscal en que se encuentra el Estado; ese debe ser el único objetivo de todos los sectores.

Expuesta literalmente la visión de AMCHAM sobre el conflicto en nuestra vecina del sur donde, sí hay componentes políticos y sociales, me trae a plantear la diferencia entre el interés que defienden los del sur desde una identidad comercial y empresarial por el beneficio de su país, con la AMCHAM de aquí, que en detrimento del interés de sus asociados hace la de sirviente nacional de la bandera de las barras y las estrellas y de la cual se sienten más ciudadanos porque de la azul y blanco desdicen.

La razón del tan equivocado rol de la AMCHAM nicaragüense es que desde su origen nunca tuvo una visión condescendiente para el país y por esa misma razón sus actores desde que llegaron a ocupar la silla presidencial de ese club, pocas veces representativa, porque muy pocos de ellos han sido empresarios, aunque sí la gran mayoría empleados, se dedicaron a pelear con el COSEP por un posicionamiento de poder que siempre fue de figuración hasta que al final terminaron reducidos a una sigla más por el peso de sus irresponsabilidades.

AMCHAM-Nicaragua en su última elección, se encargó de cacaraquear la puesta de su nuevo huevo, para cargar la atmósfera de una expectativa que en realidad solo ellos tenían, porque después de todo, sus diferentes directivas, a lo largo de la existencia de este club, solo se distinguieron por hacerse únicamente selfis con los embajadores norteamericanos de turno y jamás por ser un factor determinante para la economía del país que crecía inertemente por efecto del peso empresarial nicaragüense, pero no porque ANCHAM como tal incidiera en el corredor comercial con los Estados Unidos.

La última celebridad protagónica de AMCHAM fue su invisible y muda participación en el diálogo nacional a través de su presidenta y eso no porque tuviera un peso específico sino porque así lo decidió la embajadora Laura Dogu ante la llamada Alianza Cívica que delegaba algunas morcillas, o sea balbuceos dentro de la obra de horror y solo porque la fina voz de María Nelly Rivas podía generar algún efecto de encanto en aquel plenario, según confesó ella misma.

Lo cierto es que hay una enorme diferencia entre el rol gremial de AMCHAM costarricense con respecto a la AMCHAM nicaragüense. Aquella llama a cuidar del país, la de aquí a desbaratarlo; aquella llama a la paz, la de aquí a la violencia; la de allá llama vándalos a quienes los afectan, aquí les dicen pacificadores; allá se lamentan los tranques, la de aquí los fomenta; allá se ciñen al rol empresarial que les corresponde, aquí hacen carrera política desde el inmenso océano de sangre que patrocinaron a nombre de un falso interés por la patria, por los ciudadanos, por el progreso y el desarrollo integral hoy postrado por el desempleo que causaron.

La AMCHAM nicaragüense pidió un respeto que en la acción inmediata no fue capaz de conferir ni a sus propios socios porque contra todo el espíritu estatutario que le rige, como si se tratara de la relación de un partido con su membrecía, mandó a que todos sus afiliados a que se incorporaran a la denominada Alianza Cívica en la que solo Maria Nelly Rivas bailaba y desde donde hoy hace llamados desesperados que ella en lo particular se encargó de bombardear.

Qué diferentes hubiesen sido aquí las cosas si la AMCHAM nica hubiera tenido, aunque sea un milímetro de la misma visión que su par de Costa Rica para actuar seria y nacionalistamente en beneficio de nuestro país porque ahora de ser un agente económico pasó a ser una deuda, sí una deuda para con un pueblo que por el daño moral que sufrió a mano de este club, siempre tendrá espacio para reclamar la mano que fue capaz de levantar contra nuestro país.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
mem

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